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Catedral de Tortosa

Publicado por A. Cerra

Como suele ocurrir con muchas catedrales, sean de grandes ciudades o de localidades más pequeñas, también la Catedral de Tortosa, en la población española de Tarragona, es el resultado de varios siglos de construcción y reformas. Una historia que precisamente comenzó en época románica, a mediados del siglo XII cuando se comenzó a levantar tras la recuperación de estas tierras a los musulmanes. Y en tan solo 20 años, de 1158 a 1178, ya se había levantado el templo.

Vista áerea Catedral de Tortosa

Si bien luego se iba a añadir nuevas dependencias. De hecho, era por entonces una curiosa mezcla de catedral y monasterio, donde hubo claustro y diferentes dependencias para la comunidad de monjes que aquí residía, además del propio obispo tortosano. Todo eso se construyó durante el siglo XIII, pero no significó el fin de la obra.

En la siguiente centuria, en el XIV, se construyó de nuevo la catedral, ahora en estilo gótico, y de esto nos ha llegado mucho más hasta nuestros días. Eso sí, aunque se sabe que estas nuevas obras comenzaron en mayo de 1347, lo cierto es que no se dio por concluida hasta el 400 años más tarde, cuando se acabó la peculiar fachada barroca del templo. E incluso podemos decir que aquella fachada permanece todavía sin acabar, dándole ese aspecto tan singular al frente del templo.

Fachada Catedral de Tortosa

Es una fachada que plasma el interior de tres naves. Esas naves son de 5 tramos marcado por grandes pilares. Carece además de transepto y tampoco tiene crucero, en cambio si que se abrieron capillas laterales situadas entre los contrafuertes. Mientras que la cabecera se desarrolla a partir de un ábside poligonal y una girola doble en la que hay espacio para otras nueve capillas o absidiolos.

Es precisamente esta parte del ábside la más gótica de todas, ya que hay una idea de verticalidad propia de ese estilo, a lo que ayuda el desarrollo de unos ventanales apuntados en tres alturas decorados con vidrieras de color. E igualmente es muy de esa época el retablo Mayor y el Altar Mayor de la cabecera. Un retablo dedicado a la Virgen de la Estrella y que se realizó en 1351 con madera dorada y policromada para formar un políptico de varios cuerpos en los que se incluye tanto esculturas y relieves en la zona central, como tablas pintadas en los laterales.

Pero si eso es lo más gótico del templo, también luego se descubren otros elementos posteriores y de distintos estilos artísticos, desde la cubiertas con casetones tan características del Renacimiento hasta zonas de abigarrada decoración propia del arte barroco.

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