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El Ayuntamiento de Bruselas

Publicado por A. Cerra

La arquitectura gótica más espectacular perduró en algunos países del norte de Europa, mientras que en Italia ya hacía tiempo que se había instaurado el arte renacentista. Y un buen ejemplo de ello es Bélgica, y más concretamente su capital, Bruselas que posee excepcionales ejemplos de edificios góticos entre los que destaca el Ayuntamiento, construido durante la primera mitad del siglo XV.

Ayuntamiento de Bruselas

Este edificio ubicado en la Grand Place de Bruselas es como la guinda del pastel del repertorio de arquitectura gótica que se contempla en ese espacio ciudadano. Y es que allí se encontraba el antiguo mercado y en su entorno se comenzaron a levantar las casas gremiales, hasta que finalmente se decidió construir allí la sede del gobierno local, el Ayuntamiento de Bruselas.

Las obras del mismo comenzaron en 1402 a cargo del arquitecto Jacob van Thienen. Él desarrollaría durante más o menos 20 años el ala izquierda del edificio. El resultado ya debería ser suficiente para la ciudad, y se trataba de una construcción completa con su propia puerta, distinta a la actual.

Sin embargo, en aquellos años se competía entre las ciudades a ver qué urbe tenía una casa consistorial más espectacular. Y Bruselas en esa peculiar competición se enfrentaba a las que también eran sus rivales económicas, como podían ser Brujas o Lovaina. Y de hecho en Lovaina hay un ayuntamiento gótico que es ciertamente de las obras más bellas del país. Por eso los bruselenses decidieron ampliar su casa consistorial.

Así que a partir del año 1440 se comenzó a construir el ala derecha, a cargo de un arquitecto del que desconocemos el nombre. Eso supuso cambiar la puerta y ciertos desajustes de simetría que se pueden descubrir si observamos la actual fachada con atención.

Tal vez el desajuste más evidente sea que la torre, que sorprendentemente alcanza una altura de 96 metros, pero no está en el centro de la fachada. Esta torre se comenzó a construir en el 1449 siguiendo los planos de Jan van Ruysbroeck, y no se concluyó hasta 1454. Un largo tiempo de trabajo lógico pensando en la altura tan pronunciada de la torre, pero que además no estuvo exenta de problemas durante su construcción. Y todo para que según la leyenda, cuando estuvo acabada se le criticó con furia al arquitecto por no haberla levantado en el centro simétrico. Tanto se le criticaría que cayó en una profunda depresión que le hizo subir a lo alto de su obra y lanzarse al vacío.

Este hecho no está en absoluto probado, y es más que posible que sea solo una leyenda. Pero lo que es incontestable es la calidad de esta obra, de todo el conjunto del Ayuntamiento de Bruselas. Un excepcional ejemplo de cómo en el gótico la arquitectura se funde con los más finos detalles decorativos labrados en piedra que animan ventanas, arquerías, hornacinas, lucernas, pináculos,…

Si bien la máxima expresión de ese afán ornamental son la infinidad de esculturas que se disponen en todas las alturas de la fachada. Esculturas hechas durante décadas para colocarse ahí. Aunque hoy en día las que se contemplan son réplicas, mientras que las originales se protegen de las inclemencias climáticas en el Museo de la Villa de Bruselas, ubicado en la propia Grand Place.

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