Monasterio de Santa María La Real de las Huelgas, Burgos
El monasterio de Santa María la Real de las Huelgas se encuentra en la ciudad de Burgos y es uno de los conjuntos monásticos más destacados de toda la Península Ibérica.
Las Huelgas fue una abadía cisterciense de patronato real y carácter mitrado, cuya abadesa ejerció jurisdicción eclesiástica y civil sobre sus dominios, con exenciones y privilegios confirmados por sucesivos monarcas castellanos.
Vinculado al conjunto estuvo el Hospital del Rey, fundado por Alfonso VIII junto a Burgos para acoger a los peregrinos del Camino de Santiago, institución bajo tutela monástica que ordenó la asistencia en la zona.
Su construcción se dilató en el tiempo, entre el siglo XII y XIII. Fue fundada en torno a 1189 por el monarca castellano Alfonso VII y su esposa Leonor Plantagenet, ambos proyectaron un ambicioso proyecto; ella con el fin de dotar a una comunidad religiosa femenina de un monasterio poderoso que pudiera equipararse con los cenobios más importantes regentados por hombres.En rigor, la fundación corresponde a Alfonso VIII de Castilla y a su esposa Leonor de Inglaterra, no a Alfonso VII, conforme a la tradición documental conservada.
La carta fundacional se otorgó en 1187 y la iglesia se consagró en 1199, hitos que encuadran el arranque y desarrollo temprano del ambicioso programa constructivo. Él con la intención de que algún día se convirtiera en panteón real donde descansar sus restos mortales.

Su dilatada construcción en el tiempo hace que este monasterio recoja las influencias artísticas de distintas corrientes. Así pese a su aspecto macizo el conjunto monástico fue adquiriendo cada vez un mayor número de dependencias.
En el conjunto se puede observar el paso de las corrientes románicas -sobre todo en las zonas más antiguas como el claustro- a la estética gótica en el templo.
La iglesia es una de las partes más destacadas de todo el conjunto, en ella se hacen patentes las características del estilo del cister pero también la renovación de las nuevas formas. En el cuerpo se observan 3 naves (de las cuales la mayor es más alta y ancha que las laterales) y una en el transepto. Esta aparece cerrada puesto que el cenobio era de clausura y se exigía el total aislamiento de las religiosas.
El monasterio conserva el Códice de Las Huelgas, manuscrito musical de fines del siglo XIII y comienzos del XIV con repertorio monódico y polifónico empleado por la comunidad en celebraciones litúrgicas.
Sus conductus, motetes y secuencias constituyen una fuente de primer orden para la musicología medieval, prueba del alcance de las nuevas formas sonoras en un ámbito femenino de clausura.
La ornamentación del templo va mucho más allá de lo que marca el estilo cisterciense destacando elementos como las capillas de estilo angevino, las bóvedas labradas o las columnillas decorativas. Estos elementos se asocian a la presencia de arquitectos franceses que la reina Leonor mandó venir para trabajar el conjunto. En la zona del presbiterio destaca un hermoso altar construido por Policarpo Lanestosa y Juan de Pobes. En él destacan las imágenes del Calvario de la zona superior y de la Asunción en el centro.
Se ha establecido una división en la construcción: entre 1180 y 1215 sería el trabajo realizado por esos arquitectos franceses, mientras que entre 1215 y1220 sería obra de los maestros – también de origen francés- que mandó llamar Fernando III el Sabio.Conviene precisar el epíteto del monarca citado, Fernando III el Santo, bajo cuyo reinado se documentan trabajos en torno a 1215, continuados hacia 1220 por maestros, también franceses, llamados para proseguir las obras.
Estas campañas complementaron la primera fase atribuida a arquitectos franceses traídos por la reina Leonor, fase que asentó el paso del románico al nuevo lenguaje gótico en el conjunto. Sea como fuere hasta nosotros solo ha llegado el nombre de un artífice, el conocido como Maestro Ricardo de Burgos.
El conjunto posee un aspecto amurallado y en su interior se cobijan dos claustros bien diferenciados: el más antiguo de dllos de estilo románico conocido como las claustrillas y otro mayor, el de San Fernando, ligado a los inicios de la estética gótica.
En la zona de clausura se encuentran los enterramientos reales muchos de los cuales fueron saqueados durante la invasión de las tropas francesas de Napoleón en la Guerra de la Independencia.
En dependencias del monasterio se ubica el Museo de Telas Medievales, gestionado por Patrimonio Nacional, con extraordinarios tejidos procedentes en gran parte de los enterramientos reales, obras hispanomusulmanas, francesas e italianas de los siglos XII al XIV.
Entre sus piezas destaca el llamado Pendón de las Navas de Tolosa, tradicionalmente asociado a la victoria de 1212, conjunto textil que ilustra técnicas y motivos suntuarios propios del ceremonial regio.
En la actualidad una zona del Monasterio de Santa María La Real de las Huelgas se ha habilitado para la visita turística a la vez que aún se respeta la intimidad de la clausura.