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Monasterio Santa María de la Huerta

Publicado por Laura Prieto Fernández

El Monasterio de Santa María de la Huerta se levanta en la localidad homónima provincia de Soria, en lo que en otros tiempos serían los límites entre el reino de Castilla y el de Aragón. La construcción data de entre los siglos XII y XVI y parece ser que su impulsor fue el monarca Alfonso VII quien trajo desde Francia a un conjunto de monjes cistercienses para que habitasen este monasterio. No obstante, de aquella primitiva construcción apenas queda nada, hoy el monasterio que podemos observar, es fruto de los trabajos constructivos impulsado por el rey Alfonso III de Castilla en torno al año 1179.

La construcción de este nuevo monasterio fue uy rápida gracias a sus benefactores entre los que destacan personajes de la época tan importantes como el arzobispo de Toledo o la familia de Molina, así como el mayordomo mayor del rey Enrique I.

El recinto monacal se encuentra amurallado en todo su perímetro y a lo largo de la historia se han ido realizando diferentes modificaciones en su puerta de acceso convirtiéndola cada vez en una entrada monumental que poco tenía que ver con el sobrio original. Desde esta entrada se accede a un pequeño atrio donde se levanta la iglesia del cenobio.

Se trata de un tempo que data del siglo XII, pero en el que se han realizado algunas modificaciones. Nos encontramos ante un templo con planta de cruz latina, de tres naves de las cuales la central es más ancha y alta que las laterales. El crucero se desarrolla en planta ara formar los brazos de la cruz y presenta cinco capillas absidiales abiertas por arcos apuntados y cubiertas por bóvedas de crucería; sin lugar a dudas, las manifestaciones de estilo gótico se iban haciendo cada vez más presentes en la Península Ibérica.

Desde la nave izquierda del templo se puede acceder al claustro bajo del monasterio, que lleva del nombre de Claustro de los Caballeros por acoger en su interior las tumbas de importantes personajes de la época y que se representa como uno de los mejores claustros de época gótica que se conservan en España. En la zona superior se abre un segundo piso de claustro, pero ya de estilo renacentista.

Especial atención merece el refectorio del conjunto, un lugar destinado a las comidas de los monjes. Se trata de una gran sala rectangular cuyos muros se han horadado con vanos apuntados y la cubrición con bóveda sexpartita. Es un espacio diáfano, elegante y bien iluminado. El espacio cuenta con un pequeño púlpito en el que uno de los monjes leía la Biblia para sus compañeros durante la comida; el acceso es sin duda lo más singular, ya que hay que hacerlo a través de una escalera abovedada que se encuentra embutida en la pared de la estancia.