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Cáliz de Doña Urraca

Publicado por Laura Prieto Fernández

Cuando hablamos del Santo Grial, inmediatamente vienen a nuestra mente un sinfín de historias de caballeros medievales y conjuras eclesiásticas alimentadas por la proliferación de novelas de corte histórico que han aparecido en los últimos años; no obstante, y más allá de cualquier tipo de ficción, el Santo Grial es un objeto real sobre el que se han llevado a cabo un buen número de investigaciones históricas de rigor. Cuando hablamos del Santo Grial, nos referimos a la copa sagrada que Jesucristo utilizó en la Última Cena; según los escritos medievales el mismo Jesucristo se apareció ante José de Arimatea para entregarle dicho cáliz. Éste utilizó el cáliz para recoger la sangre de Jesucristo mientras su cuerpo estaba colgado de la cruz y posteriormente debió de viajar con la copa sagrada hasta Britania para fundar allí una orden de caballeros que mantuviese la copa a salvo.

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Sea como fuere lo cierto es que en la historia se entremezclan numerosos elementos realistas con leyendas populares y resulta realmente difícil conocer qué parte de la historia se ajusta a la realidad; además y por si esto fuese poco, numerosos griales han proliferado por todo el mundo como la <>. No obstante algunas investigaciones recientes parecen apuntar a que por fin se haya descubierto el verdadero Grial, el Cáliz de Doña Urraca ubicado en el Museo de la Colegiata de San Isidoro de León. La pieza que aquí nos ocupa es una copa de estilo románico que la hija del rey Fernando I de León, doña Urraca de Zamora, entregó como donación al Panteón de San Isidro.

Según las fuentes documentales y las investigaciones más recientes, la copa sagrada se encontraba en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, desde allí viajó a Egipto y posteriormente el sultán egipcio la entregó al de Denia como agradecimiento por un envío de comida a su pueblo en una época de escasez. El sultán de Denia que quería reforzar su amistad con el rey cristiano Fernando I de León, le entregó la copa como muestra de buena voluntad. Según las fuentes documentales a esta copa le faltaría un pequeño pedazo que le fue arrancado para poder curar con él a la hija de Saladino. En el 2010 el Cáliz de Doña Urraca fue sometido a una rigurosa restauración para la que se desmontó cada pieza y pudo observarse que también le faltaba un pedazo aumentando así la teoría de que se trataba del Santo Grial.

Nos encontramos ante una pieza que consta de dos copas de ónice de época romana, una de ellas sirve como copa propiamente dicha, mientras que la otra lo hace de peana de la misma. Ambas piezas están engarzadas por una cobertura de oro con filigranas y cabujones con piedras preciosas. En la zona inferior, en una banda bajo el nudo central, aparece una banda con el nombre de la reina doña Urraca como donante de la pieza. Llama la atención el detallismo y minuciosidad con el que la copa ha sido decorada.

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