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Santa María Piasca

Publicado por Laura Prieto Fernández

La iglesia de Santa María de Piasca se encuentra en el conocido Valle de Liébana, en la comunidad autónoma de Cantabria, España, y aunque a priori esta zona no parece destacar por su patrimonio arquitectónico, es cierto que su proximidad con el Camino de Santiago la convertirían en un lugar de tránsito muy destacado en la época, además las influencia de los diferentes estilos prerrománicos como el astur o el castellano confluían en el Valle de Liébana para dar lugar a cuidadas construcciones que han llegado en buenas condiciones hasta nuestros días.
Las primeras noticas escritas que tenemos acerca de la iglesia están fechadas en el siglo X, en torno al año 930 d.C., no obstante parece ser que el conjunto monacal del que formaba parte esta iglesia era anterior a esta fecha, y su origen debemos buscarlo en los intentos de repoblación que se llevaron a cabo durante los primeros años de la reconquista. Así el origen de la iglesia estuvo ligado al de un cenobio de cierta importancia en la zona que si bien durante algún tiempo acogió una comunidad mixta, en el siglo XI se segregó en dos monasterios quedándose en Piasca tan sólo los monjes.

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No obstante de todo el conjunto monástico -que durante su época hubo de ser ampliado en diversas ocasiones- apenas queda ningún resto, pero sí de la iglesia del conjunto que a día de hoy es uno de los monumentos románicos más destacados de la comunidad cántabra. La iglesia de Santa María de la Real de Piasca, es un pequeño templo románico levantado en piedra que se configura como una iglesia de pequeñas proporciones y oscura, típica de la estética románica. En el templo encontramos tres naves, con la central más ancha y alta que las laterales para permitir la iluminación del interior y configurada en cuatro tramos distintos. El crucero no aparece marcado en planta, ya que sus muros no se prolongan más allá de las naves laterales aunque sí se marca en altura.

En origen la cabecera del templo era tripartita, semicircular en el exterior y poligonal en el espacio interior, sin embargo en la actualidad tan solo encontramos dos de las tres capillas ya que la de la izquierda fue sustituida por una sacristía cuadrangular. Las cubiertas son con bóvedas nervadas tanto en las naves laterales como en el espacio del crucero, esto se debe a una de las remodelaciones de origen gótico que fueron realizadas con posterioridad.

Especial atención presentan las portadas del templo, con múltiples elementos tanto estructurales como decorativos; en la decoración destaca la iconografía religiosa y los elementos vegetales y geométricos. El acceso al templo está decorado con un arco de medio punto y arquivoltas abocinadas en las que podemos observar cabezas de animales, hojas y ramilletes… los soportes de las arquivoltas son distintos y mientras tres de ellas descansan en uno de los ángulos del paramento, las otras dos lo hacen en columnas cuyos capiteles están muy desgastados.
El conjunto de Piasca fue declarado Monumento Nacional en julio de 1930.

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