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Cabeza que mira de Giacometti

Publicado por A. Cerra

El escultor suizo Alberto Giacometti es una de las figuras más representativas de las vanguardias escultóricas durante el siglo XX, y lo es especialmente por obras de carácter surrealista en las que nos muestra la figura humana, muchas veces realizada en bronce y son formas tremendamente estilizadas. De ello, una de sus creaciones más emblemáticas y representativas es El hombre que camina.

Cabeza que mira de Giacometti

Cabeza que mira de Giacometti

Sin embargo esta obra que realizó en 1927 y que se titula Cabeza que mira tiene una estética bien distinta, prácticamente se podría considerar una escultura abstracta, y con ciertos aires cubistas. Porque la verdad es que se trata de un bloque muy geométrico de piedra, apenas tallado. En realidad, se podría describir como un simple cubo de piedra.

Esta obra es un ejemplo de que al Giacometti escultor, hay que recordar que también realizó trabajos pictóricos, le preocupaban sobre todo los problemas formales. Su objetivo no es que creamos que él había visto una cabeza humana con estas formas. A él le fascinaban cuestiones completamente específicas de su oficio de escultor. Algo que evidentemente no inventaron los escultores de vanguardia como él, ya que eran temas que les preocupaban a los grandes maestros antiguos. Solo hay que recordar como Miguel Ángel creía que la escultura ya estaba en el bloque de mármol y solo era necesario devastarlo para que surgiera.

Si bien, en esta obra de Giacometti su planteamiento sería totalmente distinto al del gran Buonarrotti. Lo que él busca con esta representación tan simple es mostrar su capacidad para sugerir las formas de la cabeza de una persona manteniendo materialmente el máximo posible de la piedra y de su aspecto natural y original. Para eso, ni siquiera necesita despedazar la superficie del material para hacer unas sencillas oquedades que nos hubieran indicado los ojos de la figura. En cambio, únicamente ha excavado dos sencillas ranuras, una horizontal y otra vertical. Algo que lo une con otro de los grandes la escultura del siglo XX: Constantin Brancusi.

Esto nos da una idea de que el espectador es parte importante de la obra, de hecho estaba plenamente convencido de que las personas que contemplaran este cubo pétreo, aunque con escasas pistas, ellos reconocerían ciertos elementos que le dieran verosimilitud a lo inverosímil de su creación, de alguna forma buscaba estimular al espectador.

¿Si llegó a conseguir semejante objetivo? Lo cierto es que luego cada persona que contemple la obra ha decidir si lo ha conseguido. Aunque para ser fiel a la realidad, la fotografía que aquí se muestra podría no hacer honor a las formas de la escultura real que se puede contemplar con todo su volumen y sus escasos, pero claves detalles en la Fundación Giacometti que se encuentra en París.

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