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Descendimiento de Tenerani

Publicado por A. Cerra

Descendimiento de Tenerani

Este grupo marmóreo realizado por el escultor italiano Pietro Tenerani entre los años 1838 y 1844 es un magnífico ejemplo de cómo el arte más académico pervivió en toda Europa a lo largo del siglo XIX, y alcanzó a todas las disciplinas artísticas.

Como nos indica su nombre, el Academicismo es el arte que se enseña en las academias y escuelas de arte, unas enseñanzas en bellas artes que tienen como ejemplo el arte clásico. Para ellos es el arte más perfecto, y por lo tanto es el que hay que imitar. Y junto a los modelos de la Antigüedad grecolatina también se estudia a los artistas que más se han inspirado en ellos.

De esta manera se tiende a hacer representaciones en las que se busca plasmar la belleza idealizada y las formas muy equilibradas. Algo que se manifiesta sobre todo en obras de temática histórica y mitológica, pero también cuando se acometen creaciones de carácter religioso, como esta grupo escultórico del Descendimiento que se encuentra en una de las basílicas de origen paleocristiano más antiguas de Roma: San Juan de Letrán.

En la obra vemos muchas de las constantes que caracterizan la escultura más académica. Se trata de un grupo compacto en el que todos los personajes forman una unidad. Una unidad basada en la simetría y el equilibrio. Incluso el propio dramatismo de la escena, la bajada del cuerpo muerto de Jesucristo de la cruz, está muy acompasada y sin estridencias.

Todas las posturas, los gestos, los ropajes son propias de un momento solemne, algo muy del gusto academicista y neoclásico. En ese sentido destacan los pliegues de las ropas, de formas amplias, muy trabajados y claramente inspirados en la estatuaria grecorromana.

Todo en la obra simula como si el escultor tomará una instantánea, como si congelara el momento precisamente cuando más emoción contenida transmiten los personajes, al tomar contacto con el cuerpo muerto de Jesús. Una escena que se quiere hacer atemporal y capaz de emocionar a todos los fieles.

Si bien es cierto, que se trata de un grupo bastante frío, y realmente no es capaz de emocionar al espectador, y ello pese a que Tenerari ha tenido muchos grandes modelos para labrar su obra. Y entre todos esos referentes sin duda alguna debemos citar la famosa escultura de la Piedad del Vaticano de Miguel Ángel. Algo que sobre todo se aprecia si nos fijamos en el cuerpo extraordinariamente pulido de Jesucristo o en cómo cae inerte su brazo derecho sobre la Virgen.

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