Arte

Inicio Escultura El Luchador

El Luchador

Publicado por A. Cerra

Esta escultura se descubrió en el año 1933 en la localidad mexicana de Santa María de Uxpanapa, y desde entonces está considerada como una de las grandes obras escultóricas de las culturas preclásicas del México, concretamente de la Cultura Olmeca. Y en la actualidad es uno más de los muchos tesoros precolombinos expuestos en el Museo Nacional de Antropología de México D.F.

El luchador

El luchador

La práctica mayoría de investigadores de ese periodo histórico, consideran que se trata de la representación de un luchador, sin embargo hay otros que piensan que posiblemente se trate de la figura de un jugador de pelota, y que estaría en una postura característica para golpear con el codo una dura pelota de caucho y devolverla contra el rival, ya que se cree que en ese juego, la bola maciza solo se podía tocar con codos, rodillas y caderas.

Si observamos la figura, es innegable que los rasgos de alguna manera nos recuerdan a la raza asiática. Y el artista ha sabido presentarlo con su bigote y su perilla, así como también lo ha vestido con un único atuendo. Se trata de unos calzones tallados en su cuerpo desnudo mediante unas incisiones muy suaves.

Que el cuerpo esté desnudo nos deja ver que en este momento histórico, se estima que con anterioridad al año 400 antes de Cristo, la corriente artística había optado por cierto realismo. De hecho la anatomía de este cuerpo está tratada con corrección y basándose sin duda en la observación de la realidad.

Uno de los grandes logros de esta obra es que está concebida realmente como un bulto redondo, es decir, está trabajada de forma igual en sus 360 grados para que sea contemplada desde cualquier ángulo. Sin embargo hay zonas que se trabajaron con un mayor detalle y se aprecian diferentes texturas. Por ejemplo, la cara, las manos o los pies están labrados con muchísimo más esmero, y eso que hay que tener en cuenta que la obra está realizada sobre un material tan duro como es la piedra basáltica.

Por el contrario, hay zonas como el pecho o como el vientre que se basan en menos detalle y más insinuación. No obstante, eso no le quita mérito, ya que es muy de destacar que precisamente por esa zona se incorpore el concepto del vacío como un elemento más del discurso estético de la escultura.

En realidad, podemos considerar que se trata de una obra bastante adelantada a su tiempo. Es al mismo tiempo muy sencilla, pero transmite una enorme maestría, sabiendo condensar y sintetizar las formas del modelo más natural.

Categorías: Escultura