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Las Puertas del Infierno Rodin

Publicado por Laura Prieto Fernández

Las Puertas del Infierno es un conjunto escultórico realizado por el escultor francés Auguste Rodin (1840-1917) tras recibir el encargo en 1880. Las monumentales puertas en un principio estaban destinadas para la entrada del futuro Museo de Artes Decorativas en París, sin embargo este proyecto nunca llegó a realizarse y en su lugar se construye la estación y el hotel de D´Orsay. La guerra y posteriormente la muerte del artista impidió nuevamente la culminación del proyecto. Finalmente J.E. Matsbaum encargará los dos primeros bronces, uno para el Museo Rodin de Filadelfia y el otro para el Museo Rodin de París.

Las Puertas del Infierno

Rodin trabajó durante más de veinte años (hasta 1900) para componer su proyecto: las jambas debían esculpirse en mármol mientras que las puertas y las tres figuras superiores, se harían de bronce y se dorarían.

Parece aceptada la idea de que el escultor francés se inspiró en las Puertas del Paraíso de Ghiberti para la realización de esta obra, no obstante Rodin huye de la compartimentación y regularidad del artista renacentista configurando un espacio continuado en el que figuras, espacios y tiempos se funden.

La iconografía de la obra nos remite a La Divina Comedia de Dante o a los poemas de Baudelaire. Más de 180 pequeñas figuras desnudas se agitan surgiendo de un fondo rocoso y de nubes. La humanidad sufriendo o gozando tras el pecado de Adán y Eva. En la parte superior, las tres figuras se corresponden con distintas visiones de una escultura de bulto redondo de Adán que se enlazan a través de la mano izquierda señalando la figura del pensador que está bajo ellos.
Las tres figuras superiores representan la victoria de Muerte mientras que el Pensador, parece reflexionar sobre el destino de la humanidad.

La influencia miguelangelesca en Rodin se hace patente en las figuras de los condenados que ascienden y caen en un movimiento en espiral igual que en el Juicio Final; en la figura del Pensador vemos ese ethos (estatismo emocional delas figuras) que Miguel Ángel reflejaba en su David o el non finito de la Madonna Rondanini que ha llevado a calificar la obra de Rodin como impresionista.

El modelado es digno de mención; en los desnudos observamos gran energía y fuerza expresiva Rodin pone de manifiesto su maestría en los acabados más pulidos como en aquellos rugosos y de aspecto inacabado. Esta técnica, de carácter impresionista, permite efectos lumínicos gracias a la multiplicación de planos, y es utilizada por el escultor para reforzar el colosalismo y fuerza de las figuras.

El relieve se trabaja en diferentes planos que van desde bajorrelieve que simulan las llamas y parecen simples irregularidad del modelado del bronce, hasta figuras que, casi completamente de bulto redondo, escapan del marco invadiendo el espacio del espectador.

Rodin rompe con el clasicismo y realismo imperante en la escultura. Las cualidades anatómicas de sus figuras se exageran buscando mayor expresividad y convirtiéndolo en precursor del Expresionismo, la carga dramática que contienen cada una de sus figuras lo hace enlazar con el Romanticismo, a la vez que la carga simbólica de la obra nos permite clasificarla como simbolista.

Para responder al deseo de los coleccionistas Rodin convertirá las figuras más famosas: El Pensador, La eterna primavera, El beso… en esculturas independientes.

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