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Madonna de Port Lligat, Salvador Dalí

Publicado por Laura Prieto Fernández

Con la obra de la Madonna de Port Lligat Salvador Dalí inaugura una nueva etapa en su carrera, etapa que en la que trata de conjugar los principios de la ciencia y de la religión a través de la pintura. Dalí entendió la obra pictórica como un medio de divulgación en el que los principios de la ciencia no están reñidos con el catolicismo férreo del que el pintor hizo gala en esta época, más bien el de Figueras entiende la ciencia como la mayor de pruebas que tenemos de la existencia de Dios y así lo trasmite en sus pinturas. Esta etapa se ha conocido como misticismo nuclear y comenzó a desarrollarse a su regreso a España desde Estados Unidos donde el artista se trasladó con su mujer tras el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

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Sin embargo algunas de las características que nos pueden parecer novedosas en la obra de la Madonna Port Lligat –precisamente fue en Port Lligat donde Dalí y Gala se instalaron tras su regreso a España- ya se podían anticipar en otras obras como la Leda atómica.

La Madonna de Port Lligat es una pequeña obra realizada en óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 115 cm de altura y menos de un metro de anchura. Para su realización el pintor surrealista realizó algunos dibujos preparatorios que aún hoy se conservan.

Mientras el lienzo se expone en la actualidad en el Museo de Fukuoka de Japón y pertenece a la colección del Grupo Minami de Tokio, el dibujo preparatorio se exhibe en el Haggerty Museum de la Universidad Marquette de Milwaukee Wisconsin, Estados Unidos
Dalí ha representado a la Virgen tomando como modelo a su esposa Gala; una Gala que ha dejado de representar el amor carnal y sensual para ser una encarnación de la virtud mariana. La Virgen presenta el tórax perforado y en la abertura el Niño Jesús con el mismo esquema, en la cavidad del tórax del pequeño Niño aparece una pedazo de pan. María es representada así como el tabernáculo del cuerpo de Cristo y el pan como la verdadera encarnación de Jesucristo legitimando así el misterio de la transfiguración.

Las figuras aparecen enmarcadas por una gran arcada sustentada por gruesos pilares sin embargo el marco arquitectónico ha sido dividido en cuatro partes iguales que flotan alrededor de la virgen.

La escena se completa con diversos elementos los cuales se encuentran en su posición exacta flotando en el espacio como si de partículas subatómicas se tratara; son elementos independientes pero indisolubles. Como en todas las obras de Dalí la iconografía es un elemento fundamental para comprender en profundidad el significado del lienzo; en la parte superior se aprecia la presencia de un huevo, elemento de vida. Encontramos flores, pedazos de carne, un rinoceronte…

El fondo es una paisaje claro, casi celestial y en la lejanía se aprecia la figura repetida de Gala vestida cono si de una novia se tratase. El paisaje se completa con la presencia de algunas montañas sobre el mar y dos telones rojos en los márgenes como si de un teatro se tratase.

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