Arte

Leda atómica, Dalí

Publicado por Laura Prieto Fernández

Pocas veces dos conceptos que a priori pueden parecen tan inconexos han trabajado en una conjunción perfecta como lo hace en esta obra de Salvador Dalí el arte y la ciencia. El lienzo de Leda atómica refleja algunas de las dispares preocupaciones o inquietudes que a menudo atormentaban la mente de este artista y sin embargo el de Figueras se hace cargo de todas ellas en un pequeño lienzo de formato vertical para reconstruir una alegoría al amor.

Leda Atomica

Salvador Dalí (1904 – 1989) es uno de los artistas más destacados del siglo XX y quizás el mejor exponente de la vanguardia surrealista de todos los tiempos. Nacido en la localidad catalana de Figueras el artista combina en sus producciones un magistral dominio del dibujo con un colorido brillante que nos trasporta a un mundo onírica e interiorista.

Los primeros apuntes y versiones acerca de esta obra datarían de 1945 aunque el lienzo definitivo no estuvo culminado hasta cuatro años después, en 1949. Durante estos años Dalí realizó un sinfín de bocetos y dibujos preparatorios con el fin de plasmar en su lienzo las teorías atómicas, para ellos Dalí recurrió al matemático Matila Ghyka al que le unió una profunda amistad durante su etapa en América. De esta época es también la creciente obsesión del artista por el mundo clásico: los mitos y el arte renacentista del Quattrocento y Cincuento son una constante en esta etapa.

De la unión de todos estos elementos encontramos un lienzo en el que Gala, la musa de Dalí se ha trasformado en la joven Leda, hija del rey de Esparta de quien Zeus cayó profundamente enamorado y se convirtió en cisne para poder seducir a la joven en su noche de bodas. Leda dio a luz dos pares de mellizos, unos hombres –fruto de su matrimonio- y otros semidioses debido a su aventura con Zeus. Todo ello queda reflejado en el lienzo de Dalí.

Gala ocupa el espacio central de la composición
, aparece sedente en un trono con una postura inestable y los pies apoyados en sendos pedestales que flotan en el aire. Con su mano acaricia el largo cuello de un cisne mientras que a su alrededor varios objetos –una biblia, una cáscara de huevo, gotas de agua…- flotan manteniendo entre sí una fuerza de atracción al igual que la composición de los átomos. La escena se desarrolla en un paisaje marítimo de la costa catalana donde incluso hasta el mar proyecta su sombra sobre la arena al permanecer flotando.

La obra de Dalí es la perfecta síntesis entre la ciencia y el arte, pero además es una alegoría de su amor por Gala ya que el propio artista explicaba como la atracción que él sentía por su musa iba incluso mucho más allá del contacto físico, un amor tan fuerte que se encontraba en un plano superior al carnal y sin embargo, las alusiones a la sexualidad y los símbolos fálicos en el lienzo de Leda resultan más que evidentes.

En la actualidad la obra se conserva en el Museo de la Fundación Gala-Salvador Dalí.

Categorías: Pintura, Vanguardias Artísticas del siglo XX