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Aristóteles observando el busto de Homero, Rembrandt

Publicado por Laura Prieto Fernández

Aristóteles contemplando el busto de Homero es una obra realizada en óleo sobre lienzo por el artista de época barroca Rembrandt. La obra es un buen ejemplo de la fama internacional que llegó a cosechar el artista en vida recibiendo importantes encargos de diferentes lugares de Europa, en este caso desde Italia.

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Rembrandt Harmerzoon van Rijn (1606 – 1669) es el pintor más importante de la pintura holandesa barroca. Nacido en Leiden parece ser que el artista pudo formarse en el taller local de Jacob van Swanenburgh y posteriormente con Pieter Lastman. Durante los primeros años de su carrera artística contó en el beneplácito de algunos aristócratas que le consiguieron importantes encargos; su fama comenzó a crecer paulatinamente y en poco tiempo se convirtió en uno de los pintores más destacados de su tiempo. Su vida privada sin embago no resultó tan floreciente como su carrera profesional y en poco tiempo fallecieron tres de sus hijos y su esposa Saskia, un hecho que influirá definitivamente en su concepción artística. El artista hubo de enfrentarse a una precaria situación económica que le obligó a deshacerse de la mayor parte de sus pinturas y de su vastísima colección de arte y antigüedades. A su muerte el artista que antaño había gozado de éxito y popularidad acabó sus días sumido en la mendicidad.

La obra de Aristóteles contemplando el busto de Homero que ahora se expone en el Museo Metropolitano de Nueva York, EEUU, fue realizada por el artista a mediados del siglo XVII, en torno al año 1653. Se trata de un lienzo de formato vertical de unos 145 centímetros de altura y algo más de 130 cm de ancho. Parece ser que el lienzo fue encargado por el aristócrata Antonio Ruffo como parte de un tríptico que pretendía representar a algunos de los eruditos y de los mandatarios más importantes de la antigua Grecia. El comitente encargo siete años después, en 1660, un lienzo a un artista italiano que hiciera conjunto con la obra de Rembrandt; Guercino decidio entonces representar un hombre estudiando una escultura y otro estudiando un mapamundi. Mattia Preti realizo el tercero de los lienzos representando a Diógenes de Siracusa.

Rembrandt planteó un retrato de Aristóteles de tres cuartos situado en diagonal y observado melancólicamente el busto del autor de la Ilíada y la Odisea realizado en mármol. Aparece vestido según la moda de la época con una túnica negra y una capa blanca profusamente trabajada en la que destacan las calidades táctiles de la tela. Atravesando su pecho cuelga un cordón dorado y una medalla con una efigie de Alejandro Magno en una mención al filósofo como tutor del dignatario macedonio.

La composición ha sido muy estudiada, se pueden apreciar diferentes espacios divididos por una cortina y una mesa con tapete rojo que otorga profundidad. La luz es dorada y penetra por la izquierda desde un foco de luz exterior incidiendo directamente en la escena principal y dejando el resto de la composición a oscuras en un marcado tenebrismo de influencia caravagista.