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Asavari Ragini

Publicado por A. Cerra

Asavari Ragini

Es cierto que desde mediados del siglo XVI, todo el arte en la India se vio influido por el poderoso imperio de los mogoles y la consiguiente expansión del Islam. Una cultura que nos ha legado obras tan maravillosas como el deslumbrante Taj Mahal del siglo XVIII. Sin embargo, en ciertas zonas de este inmenso país asiático sobrevivieron manifestaciones artísticas más propias de la tradición del arte sacro hindú. Una de ellas fue la pintura rajput.

Los rajput, aunque no eran completamente independientes del poder de los mogoles, gozaban de cierta autonomía en sus pequeños territorios del Rajastán, repartidos por el centro y el norte de la India. Y esa autonomía es evidente en sus manifestaciones artísticas más emblemáticas, en especial en su pintura sacra de miniaturas para distintos tipos de manuscritos.

Son imágenes de carácter hindú, aunque no es raro que se incluyan también elementos de origen islámico. Con ella se ilustraron antiquísimos relatos religiosos, pero también canciones de amor, poemas épicos o imágenes de la vida cortesana. Es decir, es un arte que supone una singular mezcla entre literatura y religión.

Una muestra es la pintura que aquí os traemos. Es Asavari Ragini, una ilustración en un folio de la ragamala de Chawand que se realizó hacia el año 1605. Hoy en día se conserva en el Victoria & Albert Museum de Londres, si bien es un trabajo originario del estado rajastaní de Mewar.

La imagen es una representación del sentimiento de la sringara rasa o amor erótico, algo que aquí se plasma de una forma muy sutil a partir de una chica a la que vemos suspirando por su amado mientras canta canciones de amor. Un cuadro que forma parte de una ragamala, es decir, una guirnalda de melodías. No hay que olvidar que muchas de las obras de la pintura rajput pretenden representar los estados emocionales, y uno de los más pintados era el amor, algo que tenía diversas vertientes desde la romántica y la erótica hasta otras de carácter más divino.

El estilo es el típico de Mewar, es decir se trata de una representación creada con formas muy simples, sin demasiadas sofisticaciones. No hay demasiada influencia de los refinamientos y el naturalismo que se estaba desarrollando en estados vecinos del Imperio Mogol. No obstante, de una forma paulatina pero constante esas influencias acabaron asentándose en el arte rajput, primero en lugares como Marwar o Jaipur, finalmente también en Mewar. Si bien es cierto que la atmósfera y esencia hindú nunca se perdió en este tipo de trabajos.