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Au Moulin de la Galette de Ramón Casas

Publicado por A. Cerra

El Moulin de la Galette era uno de los locales de ocio más célebres del París de finales de siglo XIX. Y fueron muchos los artistas que allí se reunía y también los que luego lo pintaron, como por ejemplo el célebre cuadro de Renoir. Pero no fue el único. También el pintor español Ramón Casas, afincado durante unos años en la capital francesa, retrató este sitio en la obra que acompaña estas líneas. O más bien pintó a una de sus clientas asiduas, la mujer llamada Madeleine Boisguillaime, Por eso, el cuadro también se conoce como La Madeleine. Una mujer que también posó en alguna ocasión para Toulouse Lautrec.

Au Moulin de la Galette de Ramón Casas

Casas la retrató en esta obra de 1892 y nos pinta una mujer orgullosa. Está sola en el bar, adonde acude tras una dura jornada de trabajo como lavandera, y allí se va a tomar alguna que otra copa, se fuma un buen cigarro y quizás tenga suerte y encuentre compañía. Teniendo en cuenta que estamos hablando de una mujer del siglo XIX, tal vez se le podría juzgar y criticar. Sin embargo el artista no lo hace con esta imagen, solo la quiere retratar. Y nos da la visión de una mujer cansada que no dice todo con su mirada. Ella hay ido allí a distraerse un rato, olvidarse de las tristezas cotidianas e intentar pasar un buen rato. Y esa actitud, con la que sin duda simpatiza el pintor, también asiduo de estos locales del barrio parisino de Montmartre, es la que nos quiere transmitir. No quiere juzgarla, como si hubieran hecho los biempensantes de la época. Aunque también hay historiadores que piensan que Casas la usó de modelo para ilustrar una escena de celos, de las que solían acontecer en estos locales. Y por ello estaría mirando fijamente a una pareja que está bailando en el salón, y que no alcanzamos a ver.

Ramón Casas fue un pintor bohemio y de espíritu modernista, pero intentó beber de diferentes fuentes estilísticas. Y una de ellas por ejemplo fue Manet, al cual de alguna forma nos remite el espejo que vemos sobre la Madeleine. Un espejo en el que pinta el ambiente del local, al igual que Manet había hecho en su cuadro El bar del Folies Bergere, también dominado por una figura femenina, aunque en este caso una camarera que está de pie.

Lo cierto es que el reflejo en la obra de Casas está muy logrado. Ocupa más o menos el tercio superior del lienzo, y vemos el salón de baile, su parte alta, las lámparas, etc. Todo ello muy abocetado, con una técnica muy impresionista, a diferencia del resto de la pintura. Porque hay mucho mayor realismo en la presentación de la mujer, especialmente en su rostro, su peinado y la camisa roja.

En la actualidad, este cuadro se conserva y expone en Museo de Montserrat en Barcelona.

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