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El sátiro y el campesino, Jordaens

Publicado por Laura Prieto Fernández

Tradicionalmente las obras de pintura se han dividido en géneros según su temática de tal manera que las obras contaban con mayor o menor importancia –y supuestamente también con mayor dificultad- dependiendo del género en el que se centraran. Sin embargo, uno de los hechos más característicos de la estética barroca neerlandesa es la conjunción dentro de un mismo lienzo de varios géneros artísticos es decir, que en la misma tela el artista representaba a la vez un tema bíblico y un retrato por ejemplo. En esta ocasión la obra que aquí analizamos es una conjunción entre el género costumbrista y la pintura mitológica.

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El Sátiro y el campesino es una obra realizada por Jacob Jordaens el pintor que está considerado como el último de los grandes maestros holandeses en el Siglo de Oro. Jordaens (1593 – 1678) fue el hijo primogénito de un mercader de recursos por lo que recibió una buena educación. De sus maestros, sabemos que se formó en el taller de Adam Van Noort al igual que lo hizo Rubens, pero a diferencia de éste Jordaens nunca viajó a Italia por lo que su genialidad artística tiene un carácter más local que la de Rubens.

Sus obras parecen mostrar poco interés en el mundo cortesano y muestra de ello es la pieza que aquí analizamos, un óleo sobre lienzo pintado en el año 1620 y que en la actualidad se encuentra en la Pinacoteca de Múnich. Se trata de una tela de formato horizontal que mide algo más de dos metros de ancho y un metro setenta de altura; en ella se representa una fábula de Esopo en la que un campesino y un sátiro se encuentran comiendo juntos. El sátiro ve al campesino soplarse las manos para entrar en calor y después soplar la sopa que estaban comiendo para enfriarla, contrariado se enfada con el campesino comentándole que no puede fiarse de alguien que, con la misma boca, calienta y enfría el aire. La obra nos habla de la dicotomía del ser humano, de esa doble naturaleza que existe en el interior de cada hombre.

El autor ha ambientado la escena en su propia época, de ahí que el lienzo sea el perfecto reflejo de la sociedad campesina de su época. De hecho, la mujer que representa a la esposa del campesino se trata de la propia esposa del pintor. Todos los personajes se encuentran ataviados con ropajes típicos de la época a excepción del sátiro que sentado en la mesa se encuentra completamente desnudo.

La pieza sigue con la tradicional iluminación tenebrista iniciada por Caravaggio en la época barroca, las luces y sombras matizan el lienzo creando volúmenes. La gama cromática utilizada es terrosa combinando a la perfección con los matices de luz dorada.

Categorías: Barroco, Pintura