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Gericaultt, pintor de la locura

Publicado por Laura Prieto Fernández

A lo largo de la historia el arte ha representado muchas y muy variadas escenas desde épicas batallas hasta representaciones de emociones o incluso seres inanimados como los ríos, pasando por supuesto por los típicos retratos o bodegones, no obstante la colección de obras que presentamos en esta entrada es una de las más llamativas ya que pocas veces una serie de obras han sido destinadas a enfermedades mentales. Bien es cierto que desde la Edad Media o incluso en la época renacentista, algunos autores ya habían dedicado sus lienzos a la enfermedad mental –un buen ejemplo de ello puede ser la conocida obra de El Bosco, La extracción de la piedra de la locura- pero nunca antes varias enfermedades mentales se habían planteado como la temática central de una serie pictórica.

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Una particularidad semejante tan sólo pudo surgir en la etapa romántica cuando la pintura comienza a expresar la vida interior del hombre, un hombre atormentado y preocupado por la muerte; el cual vive en una sociedad que le desagrada profundamente por centrarse tan solo en lo material y no darse cuenta de la fugacidad de la vida. Así la serie que nos encontramos es obras de uno de los pintores románticos más destacados de su época, Théodore Gericault.

Jean-Louis André Théodore Géricault, más conocido sencillamente como Gericault (1791 – 1824) representa el ideal de pintor romántico, francés atormentado exitoso y con una trágica muerte prematura. Nacido en el seno de una familia acomodada, sus inicios en el arte serían en el taller de Carle Vernet para entrar con posterioridad en la academia de Bellas Artes de París. Pese a que en los primeros años de su educación artística el pintor cosechó varios éxitos, no pudo conseguir la beca para viajar a Roma por lo que tuvo que costearse el viaje por su cuenta. Sin embargo éste fue una gran fuente de inspiración.

La colección que aquí nos ocupa se trata de un total de diez lienzos y pese a que en la actualidad tan sólo se conservan cinco de ellos, en origen era una serie formada por dos conjuntos distintos. Pese a no tener noticias fehacientes de ello, muchos expertos consideran que los cuadros pintados por el artista fueron un encargo del doctor Etienne-Jean Georget, uno de los psiquiatras más destacados de su época que dirigía una importante institución sanitaria para personajes tan dispares como maníacos, prostitutas o personas con cualquier tipo de minusvalía.

Parece ser que el doctor encargó al artista una serie de lienzos en los que se apreciaran las características fisionómicas de algunos enfermos, de manera que los lienzos fuesen tan realistas que sirviesen incluso a sus alumnos para el estudio de estas enfermedades. De esta manera el artista representó personajes con distintas obsesiones: un general obsesionado con el mando, una mujer adulta con la envidia, un cleptómano, un ludópata y un hombre que se dedicaba a raptar niños. En estos retratos el artista se dedica a captar todos y cada uno de los detalles de los personajes, los cuales resaltan por la directa iluminación que reciben y el fondo neutro del lienzo.

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