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La muerte del general Wolfe de Benjamin West

Publicado por A. Cerra

Benjamin West (1732 – 1820) fue un pintor nacido en Estados Unidos pero que desde joven se trasladó a Gran Bretaña y allí triunfó como artista, incluso trabajando para el propio rey Jorge III, el mismo que mantuvo la Guerra de Independencia con su propio país de origen.

La muerte del general Wolfe de Benjamin West

No obstante, Benjamin West acabó siendo realmente británico, integrado a la perfección en esa corte y en la Real Academia de las Artes, de la que llegó a ser presidente.

Su estilo hay que encuadrarlo dentro del momento del Neoclasicismo pero con ciertas peculiaridades. Es cierto que trabajó temas clásicos y lo hizo con criterios prácticamente de arqueólogo a la hora de representar los detalles en objetos o vestimentas. Pero también atendió a la demanda creciente de pinturas sobre los momentos contemporáneos relevantes para la sociedad británica.

Por ejemplo, pintó entre 1771 y 1772 el cuadro que representa el Tratado de Penn con los indios. Y antes, hacia 1770, hizo este lienzo que hoy cuelga en la Galería Real de Ontario, y que se titula La muerte del general Wolfe.

El militar James Wolfe era todo un héroe, pero falleció en 1759 tras su victoria sobre los franceses en la ciudad canadiense de Quebec. Así que el óleo es un gran homenaje en el que vemos como fondo la batalla, mientras que en primer plano incorpora muchos personajes viendo como pierde la vida el general. Sin duda, una escena inventada, en la que no estarían por ejemplo los nativos americanos.

En realidad, en este tipo de cuadros lo que los encargantes buscaban era darle una dimensión histórica a los acontecimientos de su presente. Y por ello, el mismo esmero y cuidado al detalle arqueológico de los temas clásicos o mitológicos, West lo aplicaba a esta especie de decorados, en los que ponía la atención en todos y cada uno de los elementos que representaba.

Y sorprende ese mimo al detalle al saber que hizo hasta cinco copias de este mismo cuadro, si bien todas ellas tienen pequeñas variaciones entre sí. Por eso hoy la obra la podemos ver en Ontario, pero también en la Galería Nacional de Ottawa o en el National Army Museum de Londres, además de en Ickworth House en el condado inglés de Suffolk y en el Museo de Arte de la Universidad de Michigan en Estados Unidos.

En cuanto a la representación en sí, tiene un tono grandilocuente evidente. De hecho, aunque murió durante la propia batalla, difícilmente sería con esa actitud. Y lo cierto es que la composición y hasta su posición puede recordar por momentos a escenas de la Piedad de Cristo, estableciendo así una iconografía de mártir en favor del personaje.

Categorías: Neoclasicismo, Pintura