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Napoleón acepta la rendición del General Mack según Thévenin

Publicado por A. Cerra

Charles Thévenin (1764 – 1838) fue un reputado pintor francés de claro estilo Neoclásico. Como ejemplo de sus habituales pinturas de escenas de la Revolución Francesa y de episodios del Imperio Napoleónico sirve este óleo pintado sobre un lienzo de enorme escala (248 x 382 cm). Una obra que en la actualidad está en manos privadas.

Napoléon acepta del rendición del general Mack

Napoléon acepta del rendición del general Mack

Thévenin provenía de una familia ya vinculada con el arte, ya que su padre fue arquitecto de la Corte francesa. Por ello, en cuanto el niño mostró sus habilidades con los pinceles pronto se le llevó a formarse en la Academia Real de Pintura y Escultura. Allí adquirió la técnica necesaria para convertirse en un exitoso pintor de su época, especializándose en episodios gloriosos de su tiempo, como la pintura que hizo sobre la Toma de la Bastilla.

Además ganó varios premios artísticos y se fue a Italia, a Roma, a la Academia Francesa de Pintura, donde coincidió con uno de los artistas más prestigiosos de Francia: Dominique Ingres. Todo ello hizo que fuera un cotizado pintor en sus tiempos, e incluso en los últimos años de su vida formó parte de la Academia Francesa de Bellas Artes y fue el conservador del Gabinete de Estampas de la Biblioteca Nacional.

Semejante éxito y prestigio se debió a pinturas como ésta realizada en 1815. Se trata de una obra grandilocuente, habitual en la pintura neoclásica francesa que elogiaba los episodios decisivos y más gloriosos de la historia del país y sobre todo de su emperador: Napoleón Bonaparte.

En ella vemos una escena similar al que se pudo dar el día 20 de octubre de 1805. Se observa como el emperador está aceptando la rendición del general austriaco Mack, al que tras tres días de cruenta lucha había vencido en la ciudad de Ulm, a orillas del Danubio. La escena nos muestra el momento de la capitulación en primer plano en la parte baja del cuadro, y al fondo vemos el campo de batalla con los ejércitos en formación y más allá la silueta de la ciudad alemana.

Un momento en el que habían sido vencidas las tropas austriacas, entre las que hubo 10.000 muertos, unas 20.000 deserciones y aproximadamente 30.000 soldados fueron hechos prisioneros. Mientras que en el otro bando, en las tropas francesas, el resultado final fue de unos 6.000 soldados muertos y heridos. Semejante balance hizo que Napoleón pronunciará una frase un tanto macabra: “Nunca una victoria tan decisiva ha sido menos costosa”.

Y es que esta batalla en Ulm y la derrota del enemigo hizo que la Gran Armada Francesa siguiera avanzando por el corazón de Europa y conquistando territorios de forma imparable, hasta llegar a comienzos del mes de diciembre de ese mismo año de 1805 hasta tierras de la actual República Checa, concretamente a Austerlitz en las inmediaciones de la ciudad de Brno. Donde derrotó de forma definitiva a los ejércitos de Rusia comandadados por el zar Alejandro I y de Austria al mando del emperador Francisco II.

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