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Muchachas al piano de Renoir

Publicado por A. Cerra

Los cuadros del francés Pierre Auguste Renoir (1841 – 1919) tienen un sello absolutamente inconfundible. Su estética independientemente de la temática, sea en sus hermosas mujeres desnudas, en sus escenas más urbanas o en sus peculiares retratos, siempre se trata de imágenes cargadas de lirismo. Sus cuadros de ambiente ligero, donde pone a su disposición los mejores atributos del movimiento impresionista como son los coloridos tendentes a los tonos claros y nacarados, así como los suaves efectos de luz.

Muchachas al piano de Renoir

Eso de alguna forma lo multiplica cuando los protagonistas de sus cuadros son niños. Usa esos recursos pictóricos para transmitir frescura e inocencia, así como belleza, sencillez y naturalidad. Tres constantes a lo largo de toda su carrera artística, sea lo que sea lo que pinte. En definitiva pone la nueva estética del Impresionismo al servicio de un nuevo tipo de pintura, pero que como en otros momentos de la historia inspirada en ideas como la armonía y la serenidad. De alguna forma Renoir huye de temas oscuros y tenebrosos, así como no es amigo de la introspección e incluso no se detiene a describir los personajes. Por eso la pintura de niños, como estas Muchachas al piano es ideal para sus gustos.

Y si ya hablamos de una pintura que contiene música mejor que mejor. La pintura y la música, como artes que son, tienen mucho en común. A lo largo de la historia, prácticamente todos los movimientos artísticos han tenido su versión pictórica y también su versión musical. Y por ejemplo durante la época del Impresionismo, sin duda alguna las formas con las que pintaban Monet y por supuesto también Renoir estaban muy emparentadas por las composiciones de músicos como Claude Debussy.

Y en ambas manifestaciones artísticas son aplicables conceptos como tonalidad, color, cromatismo, todo para transmitir felicidad, como en este cuadro que pintó hacia el año 1892, y del cual hay varias versiones con las chicas en la misma actitud de intentar desentrañar los secretos de esta partitura colocada sobre el piano.

Para entender las pretensiones de Renoir basta con leer unas líneas que le declaró al mismísimo maestro Beethoven:

“Beethoven se cuenta con indecencia. No nos libra de sus problemas sentimentales ni de sus problemas gástricos. Me siento tentado a decirle: ¿Qué quiere usted que me importe que usted sea sordo? Degas pintó sus mejores cosas cuando ya no veía. Y Mozart, que tenía una vida bastante más miserable que Beethoven, tuvo el pudor de esconder sus preocupaciones… me dice más sobre su persona que Beethoven con sus estridentes sollozos”. De manera que podemos intuir que la partitura que tratan de tocar las muchachas del cuadro no son notas del último gran compositor alemán del Clasicismo.

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