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Noli me tangere de Tiziano

Publicado por A. Cerra

Esta escena de “Noli me tangere”, que se puede traducir como “No me toques” ha sido bastante representada en ciertos momentos de la historia. Por ejemplo, también lo hizo Corregio a comienzos del siglo XVI, ya que el cuadro de Tiziano que aquí vemos y que está expuesto en la National Gallery de Londres, lo hizo el artista italiano hacia el año 1512,

Noli me tangere de Tiziano

La escena se basa en el Evangelio de San Juan, según el cual, cuando Jesús resucitó salió del sepulcro y se encontró con María Magdalena. Ella, al principio no lo reconoció, pero cuando lo identificó, quiso curarle las heridas de la Crucifixión, sin embargo Jesucristo no le dejó, dado que todavía no había ascendido a los cielos, y le dijo: “no me toques”.

Es una obra de relativa juventud de Tiziano, y como en otras de este periodo, se ve una influencia de Giorgone en el tratamiento del color, y es que Giorgone actuó como maestro e incluso trabajaron juntos en alguna obra. Pero, Tiziano, el maestro del arte veneciano por antonomasia, aquí se nos muestra muy interesado en lo que estaban haciendo sus colegas de Florencia por aquellas mismas fechas del Renacimiento, sobre todo en lo referente a la figura humana.

A eso se debe la forzada postura de los dos personajes y el movimiento continuo que nos plantean. Algo que consiguió a base de múltiples dibujos previos sobre papel, que luego trasladó al lienzo. Del mismo modo que el fondo de paisaje también lo trabajaría antes en bocetos a papel, ya que de hecho lo ha utilizado muy semejante en otras obras. Aún así en este caso las radiografías de la pintura han mostrado que inicialmente el paisaje era de otra forma y con otra disposición, sin embargo no le convenció finalmente porque rompía la armonía y el equilibrio con el grupo central, de manera que lo modificó sobre el lienzo.

Con estos cambios consiguió plasmar en el cuadro tres planos. El primero es obviamente el de Jesús y la Magdalena. Mientras que el tercero es el paisaje. Pero hay uno intermedio plasmado en el árbol, que consigue crear aire, atmósfera en el cuadro. Además de que compositivamente tiene su función en cuanto al dinamismo de los personajes. Y es que si nos fijamos el árbol es como una prolongación de la mujer, dando más peso a su expresividad y contrarrestando la forzada curva que hace Jesús para impedir que le toquen la herida. Una curva anatómica que también se prolonga en el paisaje, ya que parece que su línea la sigue la colina que sirve de asiento al pueblo en la parte derecha del lienzo.

En definitiva, que hay toda un estudio de escenografía, el cual es fruto de un largo trabajo, de bocetos, pruebas y cambios. Una estupenda forma de descubrir como trabajaba Tiziano antes de que se convirtiera en el maestro más valorado de toda Europa.

Categorías: Pintura, Renacimiento