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Ofrenda a Venus, Tiziano

Publicado por Laura Prieto Fernández

La obra que aquí analizamos es un ejemplo más de la destreza de los pintores renacentistas para inspirarse en la antigüedad clásica así como de la importancia de los encargos que éstos requerían. Es posible que la obra recuerde por su composición y temática a otro lienzo que aquí ya analizamos, La Bacanal de los Andrinos también pintada por el artista renacentista Tiziano; no en vano las dos obras fueron realizadas por encargo del Duque de Ferrara para la decoración de su Camerino de Alabastro en la Palacio de la familia Este en Ferrara.

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Como ya señalamos en el comentario de la obra anterior, el programa iconográfico que regía el famoso camerino no parece del todo claro aunque los expertos se inclinan por pensar que éste debió de estar regido por el culto a las celebraciones y si bien la Bacanal de los Andrinos representaba el culto al diosa del Vino Baco, La ofrenda de Venus hace lo propio con la diosa del Amor.

Ambas piezas además están inspiradas en las descripciones realizadas en la obra literaria Imágenes de Filóstrato el Joven. Por otro lado debemos señalar que Tiziano recibió el encargo de la decoración del Camerino tras el fallecimiento en el año 1517 del pintor Fra Bartolomeo; éste era quien había recibido el primer encargo de realizar la obra de La Ofrenda a Venus y cuando Tiziano recibió el encargo un año después no sólo hubo de seguir los dictámenes de la narración de Filóstrato sino que también contaba con un dibujo preparatorio que Fra Bartolomeo había realizado de la composición.

El lienzo fue la primera ocasión en la que el artista veneciano hacía una recreación de un tema de la antigüedad y quizá por ello las libertades en cuanto a la composición son menos que en obras posteriores aunque sí muy significativas. Tiziano se basó más en las Imágenes que en el dibujo de Bartolomeo de modo que representó la ofrenda a la diosa Venus en un espacio natural y abierto. En la esquina inferior izquierda aparecen dos ninfas que se sitúan al lado de una estatua de la diosa aunque algunos autores apuntan a que más que ninfas se trate de dos prostitutas que se acercan a la celebración para honrar a la diosa del amor, la cual está representada por una estatua de mármol.

Con todo, los verdaderos protagonistas del lienzo son los numerosos angelitos –también conocidos como cupidos o puttis- que pueblan la pradera. Hay una gran multitud de ellos y cada uno con una actitud o postura diferente, así mientras unos se besan amorosamente, otros comen o se tiran del pelo en una cariñosa pelea. Es precisamente a partir de la incorporación de estos angelotes que Tiziano logra recrear una perspectiva en la composición, la idea tradicional de incorporar arquitecturas en la pintura ha dado paso a una perspectiva a base de personajes en la que el enmarque es natural y el color uno de los mayores protagonistas de la composición de acuerdo con los paradigmas de la escuela veneciana.

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