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Venus dormida, Giorgione

Publicado por Laura Prieto Fernández

La Venus dormida, también conocida como Venus de Dresde, es una de las últimas obras realizadas por Giorgione y una de las que más incógnitas plantean a los estudiosos del arte en general. Se trata de un óleo sobre lienzo con temática mitológica la cual es realidad, una mera excusa para que el pinto pueda plasmar la belleza de la figura femenina.
Giorgio Barbarelli da Castelfranco, conocido con el nombre de Giorgione (1477 – 1510) es una de las figuras más destacadas de la pintura renacentista en la escuela veneciana. En realidad, no son muchos los datos que tenemos acerca de su biografía y su temprana muerte contribuye aún más a polemizar sobre la ya de por si trabajosa autoría de sus lienzos; tan sólo se le atribuyen, de manera inequívoca, seis obras completas sin embargo el de Castelfranco es uno de los maestros más importantes del Alto Renacimiento. Maestro del dibujo y la composición, Giorgione nunca se sometió a los límites de la línea mostrándose igual de ducho con el cromatismo y trabajando en sus lienzos –sobre todo en la última etapa- con gran libertad e improvisación.

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Parece ser que, en torno al año 1507, Giorgione recibe el encargo de realizar esta hermosa Venus con motivo del matrimonio entre Gerolamo Marcello y Morosina Pisan. En 1510, con tan solo treinta años, la muerte sobrevino al artista a causa de una epidemia de peste y la obra quedó inacabada. Según las fuentes documentales de la época, el mismísimo Tiziano, sería el encargo de terminar el lienzo; son muchas las conjeturas que se barajan acercan de la relación entre ambo artistas y si bien unos autores piensan que Tiziano pudo ejercer como alumno de Giorgione, para otros críticos la relación entre ambos se debe a la amistad que trabaron cuando ambos se formaron en el taller de Bellini.

Sea como fuere lo cierto es que la obra de Giorgione sentó el precedente de un buen número de Venus que siguen el mismo esquema que esta Venus dormida: la diosa del amor aparece desnuda, recostada sobre unas finas sábanas, completamente desnuda. El brazo derecho es utilizado por la diosa para apoyar su cabeza ligeramente inclinada hacia el suelo y con los ojos medio cerrados mientras que su otra mano descansa en la región púbica. Su postura rezuma sensualidad a la vez que se muestra lo suficientemente recatada para no ser soez.

La belleza y las curvas de la joven siguen el mismo ritmo que el caprichoso paisaje donde dormita creando así un ambiente armonioso que envuelve toda la composición. Las casas que aparecen en la idílica escena recuerdan a las construcciones que el artista realizo para el lienzo de Noli me Tangere algunos años antes. Ante la muerte de Giorgione, Tiziano hubo de acabar la composición y tradicionalmente se ha atribuido al artista el cielo nuboso de la composición y algunos retoques finales en el paisaje.

En la actualidad el lienzo de Giorgione se expone en la Gemäldegalerie Alte Meister de Dresde, en Alemania.

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