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La tempestad, Giorgione

Publicado por Laura Prieto Fernández

La tempestad de Giorgione es posiblemente una de las obras artísticas que más quebraderos de cabeza a dado a los historiadores del arte. Su elevada dosis simbólica hace que las distintas interpretaciones iconográficas parezcan posibles sin llegar a un punto de acuerdo.

La obra fue encargada por el noble Gabriel Vendramin. Fue realizada en óleo sobre lienzo entre 1508 y 1510 por lo que podemos encuadrarla dentro del Cinquecentto italiano.

En la imagen podemos ver a una mujer amamantando a su hijo mientras es observada por una figura masculina que aparece ataviado como un noble o príncipe pero que en su mano porta una vara típica de pastor. La mujer aparece totalmente desnuda, tan solo una capa corta y blanca cubre sus hombros.

La tempestad, Giorgione

Los personajes se encuadran en un entorno natural idílico con ruinas de estilo clasicista, siguiendo la moda del Renacimiento y al fondo una ciudad que algunos estudiosos han identificado con Arcadia, la antigua ciudad griega que en época renacentista se utilizó como nombre de una ciudad imaginaria. Sobre la ciudad la que parece ser la auténtica protagonista del cuadro, una imponente tormenta que descarga sus rayos sobre la urbe.

La mujer al estar desnuda, amamantando al niño y con barriga incipiente podría representar la maternidad aunque algunos estudiosos la han identificado con la caridad. La túnica de sus hombros se relaciona con la pureza y en ella algunos historiadores han querido ver una representación de la Virgen María.

El noble caballero o pastor, es una de las figuras que más problemas supone para los historiadores ya que su vestimenta de noble contrasta con la vara de pastor. Se ha identificado con la fortaleza poniéndolo así en relación con las columnas que aparecen detrás suyo aunque éstas aparezcan truncadas.

El rayo procedente de la tormenta se ha identificado con la ira o la presencia de Dios para los que ven en esta obra una temática religiosa y con Zeus para los que se decantan por una interpretación más de tipo mitológico.

Las diferentes interpretaciones de la obran pasan por identificarla con una representación de la Sagrada Familia, San José vestido a la manera de los príncipes italianos y María amamantando al niño Jesús; el hallazgo de Moisés; una escena que ilustraría El sueño de Polifilo escrito por Francesco Colonna; el mito de Paris y Enone que lo relacionaría con la novela pastoril o incluso el mito de Demeter y Yaison.

Si la obra en sí no arroja demasiada luz sobre su significado las investigaciones tampoco lo han hecho, al someter la pintura a rayos x se ha podido comprobar que bajo la representación del hombre en un primer momento Giorgione pintó otra mujer desnuda.

Compositivamente los personajes parecen pequeños elementos incorporados al paisaje natural, el verdadero protagonista del cuadro. No se establece ningún tipo de diálogo entre ellos aunque sus miradas son muy penetrantes.

Giorgione muestra en esta obra el dominio del colorido propio de la escuela veneciana, no utiliza el dibujo ni bocetos preparatorios, la aplicación del color se realiza en diferentes capas y con ella consigue tanto captar todos los matices lumínicos como realizar una magnífica composición. El artista capta el ambiente que se respira dentro de la obra, el aire que hay entre los objetos y el espectador y es precisamente este aire, lo que nos hace involucrarnos dentro del cuadro, aspirar ese ensueño y fantasía de una obra que es enigmática y virtuosa a partes iguales.