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Pinturas del Capitolio de Toulouse de Henri Martin

Publicado por A. Cerra

Henri Martin (1860 – 1945) fue un pintor francés de carácter postimpresionista que nació en la ciudad de Toulouse, y precisamente allí se encuentran algunas de sus obras más importantes. Especialmente todas aquellas que completan la denominada Sala Henri Martin que se halla en el piso noble del Capitolio, que es el monumental edificio del poder local en esta ciudad del sur de Francia.

Los soñadores de Henri Martin

En total se trata de diez obras que están divididas temáticamente. Por un lado, en la parte derecha hay cuatro enormes lienzos cuyo ambiente representa las orillas del río Garona, cuyas aguas bañan la ciudad de Toulouse. De ellos, el más espectacular puede decirse que es el que está titulado como Los Soñadores. En este el gran protagonismo recae sobre un personaje que lleva un abrigo beige y con un sombrero de tipo canotier. Ese personaje no es otro que Jean Jaurés, un político de ideas socialistas que era toda una personalidad de la época y que era amigo del artista.

Asimismo el propio Martin también se autorretrata en esta obra, así como aparecen su mujer, sus hijos y algunos de sus amigos.

Mientras que en la otra pared aparecen otras grandes telas representando las labores agrícolas de cada una de las cuatro estaciones. Y entre ellas llama poderosamente la atención el cuadro del verano, representado por los segadores y por unas muchachas que hacen un descanso en su trabajo para bailar en el campo de labor.

Los segadores de Henri Martin

Estilísticamente su trabajo es claramente deudor de la libertad de pincelada impresionista, aunque él ya perteneció a unas generaciones posteriores y está muy influenciado por el estilo puntillista que representa Seurat dentro de las corrientes postimpresionistas. No obstante, no posee la carga teórica de los grandes pintores del Puntillismo o Divisionismo, y lo suyo se basa mucho más en la intuición creando las formas y la luz a partir de pinceladas bastantes separadas. Además sus tonos quedan un tanto apagados al seguir siempre un trazado paralelo y distante entre esas pinceladas, lo cual proporciona un ambiente de ensoñación a sus imágenes, que también suelen tener un aura de simbolismo.

De hecho, el Simbolismo también le fascinó, aunque quizás más en la literatura que en la pintura. Por ello no extraña el ambiente poético que rodea sus escenas, donde es habitual que haya cierto misterio y mensajes alegóricos cargados de sensibilidad.

El caso es que poseyó un estilo muy particular, muy del gusto de las autoridades de la época ya que recibió numerosos encargos oficiales. Porque además de estas pinturas del Capitolio de Toulouse, también podemos encontrar obras suyas en Universidad de La Sorbona, el Ayuntamiento de París, en las salas del Consejo de Estado Francés e incluso dentro del propio Palacio del Elíseo, residencia oficial del Presidente de la República Francesa.

Y también hay obras suyas en la Prefectura del departamento de Lot, en la ciudad de Cahors, donde por cierto se puede visitar todo un museo dedicado a su figura.

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