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Retrato de Marte, Velázquez

Publicado por Laura Prieto Fernández

La temática mitológica volvió a ser tan recurrente en la época barroca como ya lo había sido en la etapa renacentista, las historias de los dioses clásicos siempre han sido una inagotable fuente de inspiración para los pintores de todas las épocas sin embargo, en la época barroca la reinterpretación de las aventuras mitológicas poco tienen que ver con la exaltación de valores que proponía la corriente neoplatónica del renacimiento, más bien en esta época los pintores españoles (aunque también los escritores, músicos, escultores…) denuncian la precaria situación que atravesaba el país.

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En esta ocasión nos encontramos ante una obra de tema mitológico pero que ha sido tratada como si fuese un auténtico retrato, se trata de la representación del dios Marte realizada por el artista Diego Velázquez. Velázquez (1599 – 1660) es sin lugar a dudas el pintor más destacable de la estética barroca en España. Nacido en Sevilla el pintor progresó tanto que se convirtió no solamente en el pintor de cámara del rey sino que además, su fama traspasó fronteras siendo uno de los artistas más conocidos en toda Europa. Su estilo se distingue por el naturalismo con tendencia tenebrista en las primeras obras de su trayectoria para después evolucionar a una pintura mucho más personal y única; el artista trabajó con gran maestría casi todos los géneros pictóricos desde la pintura de historia –véase su obra La rendición de Breda- hasta los retratos con sus célebres Meninas.

En esta ocasión nos encontramos ante un lienzo de formato vertical que mide casi dos metros de altura por un metro de anchura. Su datación se realiza en la primera mitad del siglo XVII, en torno al año 1640. Se trata de un retrato del dios de la guerra Marte, hijo de Zeus y Hera y amante de Venus. La representación de Velázquez poco tiene que ver con la idea de un dios guerrero y poderoso, más bien nos encontramos a un hombre ya entrado en años, con un cuerpo poco musculado y en el que los años han dejado su surco pese a mantenerse todavía en forma.

Marte aparece desnudo con tan sólo una sábana enroscada en su cintura, en primer término aparecen sus armas tiradas en el suelo mientras él melancólico se abstrae en sus pensamientos obviando la presencia del espectador.

Parece ser que Velázquez eligió para su representación el momento en que la aventura con su amante toca a su fin, ya el artista representó en la obra la Fragua de Vulcano como el marido de Venus era informado de que su mujer le engañaba. Este lienzo parece ser la continuación de la trama, cuando ambos amantes son sorprendidos y su relación llega a su fin, atrás quedan las sábanas blancas que envolvieron a los amantes y que ahora solo se encuentran arrugadas tras el dios.

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