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Romería vasca de José Arrué

Publicado por A. Cerra

Romería vasca de José Arrué

José Arrúe (1885 – 1977) alcanzó en los años 20 del pasado siglo su momento de máximo esplendor artístico y de fama. Y buena muestra de ello es este óleo realizado en 1921 para un filántropo vasco de la época, quien le pagó una suma considerable por la obra, la cual finalmente legó al Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde permanece en la actualidad.

La imagen es un magnífico exponente del arte de Arrué, quién se inspiró en las costumbres y tradiciones del País Vasco para muchos de sus cuadros. En este un cuadro donde entre la muchedumbre se retrató a sí mismo de espaldas, mirando la escena desde el ángulo inferior derecho. Por cierto, acompañado de uno de sus hermanos, Alberto, que como Ramiro o Ricardo, también se dedicaron al mundo de la pintura y creación.

Romería vasca es un compendio de todas las cualidades de su estilo. Se trata de un artista de colores limpios, con figuras y fondos muy nítidos, así como composiciones naturales. Incluso cuando aparece una multitud de personajes. Lo cual le permite volcar todo su conocimiento de las costumbres vascas, su apego a esos paisajes y también incorporar notas de humor. Porque son pinturas que no son meros reportajes cargados de retórica, nostalgia o notas antropológicas. Al contrario, se trata de postales muy relajadas de un momento y lugar, con un tono relajado y fresco.

Posiblemente, esa frescura y familiaridad fue lo que le convirtió en un pintor popular exitoso. Eso y también su gran formación, ya que desde joven se preparó en el mundo de las artes y pronto viajó por diversos lugares de Europa para conocer todo lo posible del panorama artístico. Y no solo viajó por el Viejo Continente, también hizo una larga gira de exposiciones por Argentina y Uruguay, con exposiciones en Buenos Aires, Córdoba, Rosario o Montevideo, que fueron de alguna forma el punto álgido de su carrera.

Aquello ocurrió en el año 1928 y a su vuelta a España y a París, donde residía durante largas temporadas, no dejaron de faltarle encargos y reconocimiento. Sin embargo, pronto iba a producirse la Guerra Civil Española, y desde los comienzos José Arrué se puso del lado de los republicanos, es decir, los que acabaron perdiendo la guerra contra los sublevados del general Franco. Por ese compromiso político, cuando llegó la paz, Arrué se vio alejado de los círculos artísticos y de poder. De hecho, acabó retirándose al mundo rural vasco, y durante años vivió en una especie de exilio interior que duró hasta el año de su fallecimiento. Por cierto, una vez que había acabado la Dictadura franquista.