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Sansón y Dalila de Rubens

Publicado por A. Cerra

Rubens pintó este óleo sobre tabla en el año 1609, cuando contaba 31 años. Y en la actualidad la obra forma parte de la colección de pintura barroca de National Gallery de Londres.

La imagen nos narra el episodio bíblico en el que Sansón, temido guerrero israelí por su descomunal fuerza, es vencido por la bella filistea Dalila, quién lo enamoró y logró saber que su fuerza residía en su melena, la cual se la cortó y lo debilitó. Sin duda un símbolo sobre la debilidad que pueden provocar los enamoramientos.

Sansón y Dalila de Rubens

Sansón y Dalila de Rubens

Vemos como Sansón cae rendido a los pies de su amada y ésta se dispone a cortarle el primer rizo de su cabellera. Y en la parte derecha, tras una puerta se ve a los soldados dispuestos a sacarle los ojos en cuanto Sansón esté más debilitado.

El retrato de Dalila es el típico de la hermosura que solía darle Rubens a las mujeres que pintaba, de las cuales se encuentran numerosos ejemplos en su amplia producción pictórica, y sin duda una de las máximas expresiones es su cuadro de Las Tres Gracias. La belleza, la piel tersa y el frescor que emana su cuerpo contrasta enormemente con la figura de la vieja que hay tras ella. Esta vieja no aparece en el relato de la Biblia, pero su fealdad y su mueca que representa la traición le sirve para comparar el esplendor de la juventud con el ocaso de la vejez.

Rubens es capaz de representar el momento anímico en el que se encuentra cada personaje con la posición de sus manos. Por ejemplo, la mano izquierda de Sansón cae vencida y lánguida, mientras que las manos del personaje masculino que va cortarle el cabello están en una postura un tanto enrevesada, símbolo del retorcido plan que urdieron los filisteos para vence a su rival.

Hay otros muchos detalles de interés diseminados por la tabla. Por ejemplo, sobre los personajes principales se ve una escultura de Venus y Cupido en una hornacina. Algo que sin duda alude a la carga erótica entre los dos protagonistas de la escena.

También es típico de Rubens el colorido esplendoroso, algo que queda patenten en las telas de seda y satén que se observan. Estas telas ricamente bordadas son un símbolo más de la sensualidad que unió a Sansón y Dalila. Además hay un color dominante que es el rojo intenso, clara alusión a la pasión, pero también al color de la sangre, ya que si antes de cortarle el pelo a su amante se supone que hubo sexo, tras el rapado habrá una tragedia macabra.

Y en cuanto a la composición general, se puede observar que la mitad izquierda la ocupan los protagonistas, un espacio lleno de luz y color. Mientras que en la zona derecha todo queda casi a oscuras, con la única luz de las antorcha que llevan los soldados. Sin duda un claroscuro típicamente barroco, pero aún así bien distinto a los realizados por el italiano Caravaggio, por ejemplo en otra escena bíblica de corte sangriento como La Degollación de San Juan Bautista. Por cierto es muy interesante comparar ambas obras por sus muchas similitudes y por las diferencias creativas que había entre estos dos geniales pintores del Barroco.

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