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Taller del pintor, Bazille

Publicado por Laura Prieto Fernández

El taller del artista es uno de los óleos más conocidos del artista del impresionismo Frédéric Bazille, en él no sólo se muestra el taller del artista en el siglo XIX sino que además, es un fiel retrato de alguno de los artistas más destacados de la época sin embargo el pintor, tras un aparente lienzo de carácter relajado esconde una crítica velada a los rígidos parámetros impuestos por los círculos oficiales del arte.

Bazille - El taller del artista

Frédéric Bazille (1841 – 1870) nació en el seno de una acomodada familia burguesa. Su acomodada posición le permitió estudiar Bellas Artes sin embargo su familia insistió en que a la vez siguiese estudiando medicina. Tras conocer a Renoir el artista experimentó un profundo cambio en su concepción estética y entonces ingresó en el taller de Charles Gleyre; a mitad de la década de los sesenta el artista ya no concebía encontrarse en cualquier otro campo que no fuese la pintura. A la vez que pintor el artista hacía de mecenas de otros artistas con los cuales su relación era muy estrecha; en numerosas ocasiones Bazille compró cuadros a los artistas impresionistas cuando éstos necesitaban dinero o incluso les llegó a comprar material o a compartir con algunos de ellos estudio.

La obra que aquí nos ocupa es un óleo sobre lienzo que en la actualidad se conserva en el Museo de Orsay, Francia. La obra, titulada Taller del artista o Taller de la Calle Condamine, es un pequeño lienzo de formato horizontal – con unos ciento treinta centímetros de ancho y poco más de noventa y cinco centímetros de altura- realizado en torno al año 1870. Se trata de un lienzo que representa el interior del taller de Bazille, al que hacía relativamente poco se había mudado y donde se encuentran algunos de los artistas más destacados de la época.

En la esquina derecha, sentado al piano encontramos a Edmond Maitre sobre el que el artista ha representado un bodegón de Monet. En el centro de la composición aparece el propio Bazille con una paleta de pintura en la mano y mostrando a algunos de sus admiradores –posiblemente el propio Manet y Monet- un lienzo. En una carta a su hermano, el propio Bazille comentó que el autor de su propio retrato era Manet; esto se muestra en la composición de una figura alargada propia de la estética del impresionista.

Completando la escena aparecen dos figuras más, una de ellas subiendo por la escalera de la izquierda que se detiene a mitad del tramo para charlar animadamente con un hombre recortado en la esquina inferior izquierda. Según los críticos estas figuras podrían representar al escritor Emile Zola y al pintor Renoir, sin embargo hay algunas discusiones al respecto.

Especial mención merecen los cuadros que cuelgan y adornan el taller del artista, muchos de ellos son obras de los jóvenes impresionistas que habían sido rechazadas en los Salones Oficiales, el lienzo de Bazille es un alegato a una nueva estética que paulatinamente se alejará de los convencionalismos establecidos.

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