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Tríada del Buda Amitabha

Publicado por A. Cerra

Tríada del Buda Amitabha

En la actual Corea, entre los siglos X y XIV gobernó la dinastía Goryeo y fue un periodo bastante fecundo en cierto tipo de pintura budista. Entre los miembros de la familia real y también de la aristocracia fue muy común que encargaran a los mejores artistas unas elegantes telas pintadas con las que adornar los lechos de los difuntos, y ayudar con esas imágenes a la salvación y reencarnación.

Un buen ejemplo es esta sea pintada con pigmentos, con tinta y también e en el siglo XIV, y que actualmente se conserva en el Museo de Arte Samsung situado en Seúl, la actual capital coreana.

Es un trabajo que sigue todos los patrones habituales de este tipo de obras. Es decir, se trata de una imagen compuesta con mucho equilibrio, con meticulosidad y con detalle que denotan el lujo que gustaba a los ricos de la época.

En la seda se ve a Buda Amitabha acompañado por dos sirvientes bodhisattvas (seres sabios). Uno está arrodillado y otro de pie. El que está de pie es Ksitigarbha, que es el boshisattva de inframundo y liberador de todos los individuos de los tormentos del infierno. Es el único personaje que mira al espectador, de manera que vemos perfectamente que luce el atuendo de monje, con la cabellera rapada. Y en la mano porta una piedra mágica que concede deseos.

El caso del bodhisattva arrodillado es Avalokteshwara, cuyo don es la infinita compasión. De hecho, su actitud es la de agacharse para ofrecerle al muerto el asiento que le llevara hasta el paraíso occidental de Buda.

Mientras que Buda no está en el centro, sino a la derecha, a un tamaño destacado. Llama la atención por su esplendoroso vestido, pero también por la gema luminosa que lleva sobre la cabeza. Una piedra cuya luz marca el camino del alma del muerto al que espera. Y desde luego también llama la atención el personaje de Buda por sus dimensiones. Todavía mucho más grandes si se le compara con la diminuta figura arrodillada y orando que hay en la esquina inferior izquierda. Una figura que representa el alma del difunto que Buda va a recibir.

La tríada de personajes sagrados tiene la cabeza rodeada por una aureola hecha a partir de una línea dorada. Al igual que los tres están elevados sobre un pedestal de flor de loto, un símbolo de la “Morada Pura” o Sukhavati adonde quieren ir los muertos.

Si nos fijamos en los ropajes de los tres personajes, son diseños extraordinariamente suntuosos, e incluso en su realización el pintor recurrió al oro para representarlos. Un rasgo de opulencia que se puede ver en muchas de las pinturas de este periodo Goryeo.