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Tríptico de la Anunciación, Correa de Vivar

Publicado por Laura Prieto Fernández

A lo largo de la historia del arte podemos encontrar nombres de artistas tan famosos que la mayoría de nosotros identifica como grandes figuras del panorama artístico, a día de hoy cualquier persona podría nombrar al menos una obra de Leonardo da Vinci o Miguel Ángel. Sin embargo, esas grandes figuras resultan tan esplendorosas que acaban eclipsando a otros pintores cuya obra también ha sido de gran importancia pero que han quedado relegados a un segundo plano; en este sentido, hoy vamos a hablar sobre uno de esos artistas que a priori podríamos considerar como de segunda fila pero cuya obra resulta impactante para todo aquel que la conoce.

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Juan Correa de Vivar (1510 – 1566) fue uno de los grandes artistas renacentistas españoles y uno de los mejores representantes de la conocida como escuela de Toledo. Nació en un pequeño pueblo de la provincia de Toledo y según parece, se formó en el taller del gran Juan de Borgoña donde pudo aprender la síntesis entre la tradición italiana y flamenca. En realidad, no son muchos los datos que hay acerca de su persona y hasta el siglo XIX apenas se conocía nada más que su apellido aunque los grandes teóricos del arte como Ponz o Cean Bermúdez ya tenían constancia de su existencia.

En esta ocasión analizaremos la que se considera su obra más destacada, El tríptico de la Anunciación. En origen, la pieza era un retablo de tipo armario enclaustrado y no un tríptico sin embargo, en la actualidad tan sólo se conserva la tabla central y los batientes lo que hace que en numerosas ocasiones haya sido denominado erróneamente como tríptico. La obra fue encargada en 1559 por el prior de un monasterio abulense de Jerónimos y así se encuentra perfectamente documentado.

La obra está formada por la tabla central que representa La anunciación y que está considerada como la obra maestra de Correa así como dos tablas laterales de menor tamaño que representan a San Esteban y a San Lorenzo, además en el reverso de los batientes aparecían dos escenas más: la imposición de la casulla a San Ildefonso y una representación de San Hilario Abad.

La tabla central representa el momento de la Anunciación en la que aparece María y el ángel Gabriel en la parte inferior; ella se vuelve hacia el ángel abandonando su libro de lectura. Entre ambos aparecen los lirios blancos en alusión a la virginidad de María. En la zona superior, en una especie de nube se asoma Dios Padre rodeado de ángeles o querubines y entre ambos grupos la paloma del Espíritu Santo que desciende sobre la Virgen.