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La Anunciación, Leonado da Vinci

Publicado por Laura Prieto Fernández

La Anunciación de Leonardo da Vinci es una de las obras sobre las que más se ha debatido en los últimos años. Realizada empleando una técnica mixta de óleo y temple sobre una tabla de madera de álamo, la obra dataría en torno a 1472 o 1475.

La obra, que actualmente se encuentra en la Galería de los Uffizi, procedía de la antigua sacristía de San Bartolomeo como una de las obras de Ghirlandaio. Tal hipótesis fue aceptada durante algún tiempo pero pronto se observaron ciertos matices en el cuadro más característicos de Leonardo que del propio Ghirlandaio; en realidad la tesis más aceptada hoy día es que la famosa tabla de la Anunciación se correspondería con una obra realizada en el taller de Verrochio en la que los dos pintores trabajarían al unísono bajo las órdenes del maestro.

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La obra representa una escena religiosa recogida en el Evangelio de San Lucas, la Anunciación a la Virgen María: el arcángel San Gabriel desciende del cielo para anunciar a la Virgen María su inminente embarazo por obra del Espíritu Santo.
La obra sigue los convencionalismos expuestos por las Anunciaciones de principios del Renacimiento que se basaron en la Anunciación de Fra Angelico: la Virgen aparece a la izquierda sedente y sumergida en la lectura, mientras el ángel que acaba de llegar aparece en la zona de la derecha.

En la obra aún no están patentes los rasgos pictóricos más característicos de Leonardo pero sí que ciertos motivos preludian la factura y técnica única de este genio del Renacimiento. En el ángel se aprecian varias semejanzas con las figuras que Leonardo realiza en el Bautismo de Cristo, y si bien el sfumato típico del autor no está presente en esta Anunciación, las alas del ángel han sido sometidas a un profundo estudio; Leonardo utilizó para la representación del arcángel alas de pájaro, éstas fueron retocadas posteriormente y alargadas puesto que no se comprendió que el artista florentino buscaba un efecto de “plegado” ya que el ángel estaba aterrizando en el suelo.

La Virgen por su parte aparece sedente, sus mantos cubren el sillón en una actitud poco práctica ya que no permiten distinguir claramente las piernas de la Virgen del sillón, en esta ocasión no se representa a una María sumisa que acepta su destino con resignación. La Virgen levanta una mano a modo de saludo mientras mantiene la otra en la Biblia para no perder su lectura, es una mujer renacentista plenamente consciente de su labor como madre del salvador.

La disposición voluptuosa de los pliegues de las vestimentas también es una de las características de Leonardo, los pliegues son grandes, voladizos y ocupando gran parte del espacio que rodea a la figura.

La escena se desarrolla en el exterior – tradicionalmente se realizaba en un espacio porticado- pero parece ser que en esta ocasión se ha elegido los jardines de lo que parece una villa florentina, aunque también podemos encontrar algunas referencias arquitectónicas. A lo lejos, en el fondo del jardín, los primeros estudios del pintor en torno a la perspectiva aérea hacen que el paisaje quede cubierto por una tenue neblina.

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