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La Bauhaus de Dessau proyectada por Gropius

Publicado por A. Cerra

Walter Gropius (1883 – 1969) fue un arquitecto y urbanista alemán de gran influencia en la arquitectura contemporánea, y una de sus grandes obras es esta Bauhaus de Dessau, un edificio que además iba a ser la escuela de arquitectura que él mismo fundó.

Viendo la fotografía de esta construcción, hoy en día nos parece un tipo de arquitectura habitual. Desprovista de cualquier tipo de ornamento, en el que prima su aspecto funcional y la habitabilidad del inmueble. Sin embargo, cuando Gropius comenzó con esta línea de diseño, lo cierto es que fue tremendamente criticado, incluso ridiculizado, ya que se consideraba una arquitectura simple, desnuda, casi insoportable.

Bauhaus de Dessau de Gropius

Bauhaus de Dessau de Gropius

En cambio, Walter Gropius fundó esta Escuela de la Bauhaus en 1923, aplicando los nuevos materiales a la arquitectura y eliminado el apartado ornamental. El edificio se iba a convertir no sólo en una escuela de arquitectura, sino en un influyente centro de propaganda de la construcción moderna. Al menos hasta la llegada de los nazis al poder en Alemania, cuando la escuela fue cerrada y suprimida.

No obstante, uno de los objetivos de Gropius se había conseguido y ya había quedado para la posteridad. Se trataba de demostrar que el arte y la ingeniería no tenían porque ser disciplinas enfrentadas, como ocurría hasta entonces. Todo lo contrario, tenían que ir de la mano para la concepción de nuevas formas arquitectónicas. Un legado sin el que hubieran sido imposibles edificios posteriores como el Shaghai Bank en Hong Kong construido por Norman Foster o los grandes rascacielos estadounidenses con el neoyorkino Empire State Building a la cabeza.

Pero además de sus planteamientos técnicos, la obra de Gropius también es muy interesante por los procesos de aprendizaje que impulsó y llevó a cabo. Los propios alumnos de la escuela se involucraban en los proyectos, y se les animaba a adentrarse en ellos con imaginación y atrevimiento, pero siempre teniendo muy en cuenta el fin último de cada uno de los edificios que se proyectaban.

Se estaban poniendo las bases para el funcionalismo, según el cual, si se lograba que el edificio cumpliera a la perfección con sus objetivos, era bello por sí mismo, más allá de la mucha, poca o nula ornamentación.

Un precepto bastante simple, y que en realidad ha sido muy aprovechado posteriormente, a veces con éxito, y en otras ocasiones como mera excusa. Porque lo cierto es que aunque un edificio pueda cumplir con sus funciones, también puede resultar realmente feo y antiestético. Y es que mirándolo con la perspectiva que da el tiempo, la verdad es que creadores como Gropius, eran realmente arquitectos que tenían un completo dominio de la armonía y la conjunción de materiales, por lo que sus obras pueden resultar también desnudas y aparentemente simples como Escuela de la Bauhaus de Dessau, pero no se puede negar su belleza. Mientras que en otros casos el funcionalismo ha sido un gran escudo para tapar el escaso talento de ciertos arquitectos.

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