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Los tetrarcas de la Catedral de San Marcos

Publicado por Laura Prieto Fernández

La conocida escultura de los Cuatros tetrarcas se encuentra a día de hoy en la Catedral de San Marcos en Venecia, sin embargo su origen es mucho más antiguo que el templo veneciano. A lo largo de la historia del arte, multitud de objetos artísticos han sido sustraídos y expoliados de su lugar de origen para después reutilizarse en otras construcciones o terminar albergado en algún museo lejos de su país de origen. En este sentido, la Catedral de San Marcos de Venecia se podría catalogar como uno de esos museos o lugares donde encontrar dispares obras de arte que poco tienen que ver con el propio templo; así la catedral cristiana es mundialmente conocida por preservar algunas de las piezas más exquisitas de arte bizantino. No fue hasta mediados del siglo XX cuando se descubrió en la ciudad de Estambul, entre los restos arqueológicos del Gran Palacio de Constantinopla el pie perdido de uno de los tetrarcas. Así, se logró conocer el remoto origen de esta escultura.

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La escultura de los Cuatro Tetrarcas es precisamente una de las obras expoliadas del Palacio Imperial de Constantinopla a lo largo de la Cuarta Cruzada. Se trata de una escultura de bulto redondo que dataría aproximadamente del siglo III d.C. y que estaría realizada en pórfido rojo un material posiblemente procedente de las canteras de Egipto. La obra está concebida para ser colocada en esquina por lo que los cuatro personajes representados han sido representados formando un ángulo de noventa grados.

La obra representa con gran maestría la situación política del Bajo Imperio en la época de Diocleciano. Tras la crisis sufrida entre los años 235 y 285, el emperador romano Diocleciano decidió nombrar a Maximiliano césar y después augusto, con el fin de controlar mejor el vastísimo territorio de su imperio. Ante la inminente amenaza de los persas Diocleciano y Maximiliano decidieron convertir su diarquía en una tetrarquía –gobierno de cuatro- nombrando a Galerio y Constancio Cloro como césares. Así el control político y militar del imperio quedaba en manos de dos augustos y dos césares que ayudaban a los primeros y ocupaban su cargo si éstos perecían. Es precisamente esa fusión de los cuatro dirigentes en un solo poder lo que el artista ha querido representar al colocar las figuras abrazándose y fundiéndose en uno solo.

Los cuatro gobernantes han sido representados prácticamente igual y apenas se aprecia una diferenciación de los rostros; todos aparecen representados con un atuendo militar -coraza en la parte superior y la típica falda romana- y capa. Cada uno sostiene en la mano su propia espada cuyo mango es aguiliforme en un guiño al todopoderoso Zeus, dios del panteón romano; mientras con la otra mano que les queda libre los tetrarcas se abrazan entre sí. En la cabeza todos llevan el conocido Pileus Pannonicus, una especie de gorro militar realizado que poseía un fuerte valor simbólico. Si bien es cierto que las cuatro figuras son exactamente iguales pequeñas diferencias marcan aún la preminencia de los augustos sobre los césares, de hecho los primeros son los únicos que aparecen barbados, mientras que los césares están imberbes.

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