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San Marcos, Donatello

Publicado por Laura Prieto Fernández

La escultura de Donatello ha sido considerada como una de las más grandes de la época renacentista, sus obras son realistas y bien proporcionadas basadas en un estudio minucioso del arte clasicista pese a todo, las obras del artista no siempre han sido bien comprendidas y valoradas sobretodo en su propia época. Donatello, cuyo verdadero nombre era Donato di Niccolò di Betto Bardi (1386 – 1466) está considerado como uno de los padres de la estética renacentista italiana. El artista vivió y trabajó casi toda su vida en Florencia aunque viajó a Roma para poder estudiar y conocer de primera mano la estatuaria clásica.

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Durante sus primeros años de formación el artista trabajó en un taller de orfebrería, hecho que después de ayudaría para incorporarse al taller de Ghiberti con quien trabajó en la realización de algunos moldes de las Puertas del Paraíso. Sin embargo la obra de Donatello tenía tal carácter y perfección técnica que en poco tiempo llegó a ser muy valorada.

La escultura de San Marcos que aquí analizamos se enmarca dentro de las catorce esculturas realizadas por algunos de los artistas más importantes de Florencia para decorar las hornacinas del exterior de la iglesia de Orsanmichele. Las obras fueron realizadas a principios del siglo XV, entre 1411 y 1413.

Donatello realizó dos esculturas diferentes para la decoración del templo, por un lado un San Jorge quizás una de sus piezas más conocidas y esta escultura de San Marcos que fue la primera en terminar. La obra fue encargada por el Gremio de la Lana, uno de los gremios más poderosos de la ciudad y representa a San Marcos por ser precisamente éste, el patrón de los hiladores. Donatello comenzó los trabajos en 1411 y aunque según los documentos hallados al respecto la obra debía estar entregada y colocada en su sitio al año siguiente parece ser que el artista se demoró un poco más en su ejecución y hubo de realizar algunas modificaciones en la pieza para adaptarla al gusto de sus clientes.

San Marcos aparece representado como un hombre de edad madura y barbado, como si se tratase de la representación de un antiguo filósofo. Aparece ataviado con un manto o túnica que se anuda a la altura de la cintura y en las manos lleva un libro abierto, el atributo propio de los evangelistas. Su postura es relajada y distendida, con la pierna izquierda ligeramente adelantada que le permite girar el cuerpo y evitar la sensación de rigidez y frontalidad al encuadrarse en una hornacina, es precisamente en esta postura donde más se puede apreciar la influencia de la estatuaria clásica en la obra de Donatello.

Pese a que el San Marcos se ha considerado por los expertos como la primera de las obras típicamente renacentistas de la producción de Donatello, en la restauración de la pieza se pudo observar como la policromía de la misma se correspondía con unos parámetros más bien goticistas con múltiples dorados que hoy ya se han perdido.

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