Arte

Inicio Pintura, Renacimiento Noli me tangere, Corregio

Noli me tangere, Corregio

Publicado por Laura Prieto Fernández

Noli me tangere o No me toques es una de las obras pictóricas más destacadas del artista italiano Antonio Allegri da Corregio, más conocido simplemente como Corregio. La obra es un óleo sobre tabla que posteriormente se realizaría en lienzo; de medio formato – apenas mide metro y medio de alto y un metro de ancho- que actualmente se conserva en el Museo del Prado de Madrid.

469px-Correggio_Noli_Me_Tangere

Corregio (1489 – 1534) es el mejor representante de la estética manierista perteneciente a la escuela de Parma. No se conocen muchos datos de su biografía pero parece que el artista se formaría junto a Andrea Mantegna y en sus obras se aprecia la influencia de grandes artistas como Leonardo da Vinci o Miguel Ángel.

A lo largo de su vida viajó por Italia y en sus lienzos se observa una transición desde las formas clasicistas de sus inicios para desembocar en un estilo más manierista que incluso se puede entroncar con los inicios del arte barroco. Fue un virtuoso de la luz y a través del tratamiento lumínico el artista consigue la ingravidez de sus figuras dotándolas de un halo celestial.

En esta ocasión el artista representa un tema religioso Noli me tangere que había sido muy popular desde la época medieval y que se retomaría durante el Renacimiento de la mano de artistas como Bronzino, el Veronese o Alonso Cano en escultura. En él Jesucristo resucitado se aparece ante María Magdalena ésta lo reconoce llamándole Maestro y alarga su mano para poder tocarle. Jesucristo entonces pronuncia la famosa frase para detener a la Santa Mujer e indicarle que todavía no se había reunido junto a su Padre.

Corregio representa la escena es un entorno natural boscoso con frondosos árboles verdes como fondo. En medio del camino María Magdalena cae de arrodillas ante Jesús, su postura es dramática y en su rostro se aprecia una mezcla de sensaciones que viajan desde el misticismo al erotismo. El gesto de la figura se podría relacionar con la misma expresión con la que años después Bernini representará El éxtasis de Santa Teresa, una mezcla de sensualidad y dolor. Su vestido amarillento dibuja potente pliegues y destaca con el vuelo de la capa roja que porta a su espalda.

Jesucristo por su parte aparece representado con un gesto de inestabilidad: las piernas cruzadas mientras alza uno de sus brazos y con el otro detiene a la discípula. La cabeza está inclinada hacia abajo y los dos personajes sostienen entre sí una profunda mirada.
En conjunto se establece una composición diagonal, más típica de la estética barroca que del renacimiento, que se inicia con el cuerpo postrado de la Magdalena y termina en el brazo con el que Jesucristo señala al cielo. El artista representa una luminosidad diurna que ha logrado captar con gran virtuosidad.

El lienzo fue uno de los encargos más destacados en la carrera del artista ya que era la primera vez que trabajaba para un comitente foráneo. La obra fue regalada al monarca español Felipe IV por el príncipe Ludovisi pasando así a las colecciones reales españolas.

Categorías: Pintura, Renacimiento