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Autorretrato con flor de cardo, Durero

Publicado por Laura Prieto Fernández

En la actualidad estamos acostumbrados a ver un sinfín de obras que representan autorretratos de artistas, sin embargo el primero en cosechar éste género de una manera secuencial es decir, realizando distintas series de autorretratos, fue el artista renacentista Alberto Durero. Duero ejecutó antes que ningún otro pintor un buen número de obras en las que se representaba a sí mismo como único tema de sus lienzos, éste afán por su persona no denota ningún tipo de narcisismo sino que el artista utiliza el autorretrato como una forma de estudio del género pictórico; a través de estos lienzos el pintor estudia diversas composiciones e innovaciones pictóricas para posteriormente aplicarlas a otros lienzos o incluso a sus grabados. El interés del artista en el autorretrato queda plasmado en el hecho de que un cuadro de esta temática sea la obras más antigua que hasta ahora conocemos del artista, se trata de un autorretrato que el propio Durero realizó cuando este contaba con tan sólo trece años de edad.

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Alberto Durero (1471 – 1528) es el artista renacentista más destacado del Norte de Europa. Las obras de Durero alcanzarán una gran difusión no sólo por toda Europa sino también a través de los siglos ya que las pinturas del artista representaron una gran fuente de inspiración para artistas tan alejados de su tiempo como los vanguardistas de los siglos XIX y XX. Su pintura se ha convertido en el nexo de unión necesario entre la tradición medieval y las nuevas formas renacentistas que darán lugar a una nueva concepción del arte y de la pintura.

En esta ocasión nos encontramos ante una obra conocida como Autorretrato con cardo o Autorretrato como esposo, que el artista debió de realizar a finales del siglo XV, en torno al año 1493. Se trata de un cuadro realizado con una técnica poco usual, óleo sobre tela encolada es decir que el artista realizó el autorretrato sobre papel de pergamino que posteriormente fue pegado sobre el óleo con bastidor. Este autorretrato es una obra de formato vertical, que mide algo más de cincuenta y seis centímetros y medio de altura y casi cuarenta y cinco de anchura.
En él se representa a un joven Durero, aún imberbe, que sostiene entre sus manos una flor de cardo símbolo de la pasión de Jesucristo pero también de la fidelidad del marido hacia su mujer. El cuadro fue realizado cuando el artista contaba con veintidós años, un año ante de casarse por lo que se ha pensado que éste podría ser un regalo para su futura esposa, Agnes Frey.

En la pintura el artista lleva una camisola y aparece ataviado con un gorro rojo en la cabeza que hace conjunto con los ribetes de sus ropajes, su aspecto no resulta demasiado lujoso por lo que podemos pensar que el artista estaría en una situación de dificultad económica. Su mirada fijada profundamente en el espectador nos lleva a un profundo estudio psicológico. Sobre el artista aparece una inscripción con la fecha de realización del lienzo y la frase «My sach die gat als es oben schtat», traducida como: Todo me va como allá arriba está escrito.

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