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Mosaicos de San Vitale

Publicado por A. Cerra

En la iglesia de San Vitale de la ciudad italiana de Rávena se encuentran algunos de los mosaicos más impresionantes de todo el arte bizantino.

Los mosaicos bizantinos eran herederos técnicamente de la musivaria que se desarrolló durante los tiempos del Imperio Romano, cuando esta disciplina artística se extendió por todos los dominios de los emperadores, llegando a territorios tan lejanos como España o Túnez.

Mosaico del ábside de San Vitale

Mosaico del ábside de San Vitale

La principal diferencia entre unos y otros, es que los mosaicos romanos se realizaban principalmente a partir de teselas que era fragmentos de mármol de colores, mientras que en los mosaicos bizantinos también se usaba la pasta de vidrio polícromo, así como fondos de oro, nácar irisado o teselas realizadas a partir de piedras duras de gran valor.

De todo ello, uno de los mejores ejemplos es el conjunto musivario de San Vitale. Allí se pueden ver varios paños de mosaicos con distintas escenas. Entre ellas destaca el situado en el ábside que en la bóveda de cuarto de esfera representa al Cristo Redentor. Se trata de una imagen en la que Cristo aparece con una figura joven sentada sobre un globo, que representa el cosmos, una iconografía también heredada de las representaciones de los emperadores romanos. Este Cristo en su mano derecha sostiene una corona y en la izquierda su ley, o sea, el Evangelio.

Bajo el globo que le sirven de asiento nacen cuatro ríos. Se trata de ríos de gracia que van fecundado un terreno verde, fértil, en el que la vegetación se representa por plantas de lirios.

A los lados de Cristo Redentor aparecen cuatro figuras, dos y dos. Esta formación de alguna forma recuerda a las escoltas que en la vida real llevaba como protección el propio emperador. Se trata de dos arcángeles completamente vestidos de blanco que lo flanquean y otras dos figuras en los extremos.

Respecto a esas dos figuras de los extremos, también son perfectamente identificables. A la derecha se ve a San Vitale, el santo bajo cuya advocación está la iglesia. Se nos muestra con un vestido en forma muy elegante, con una toga muy decorada y un manto o clámide de seda bordada en oro. Sin embargo, pese a esas pomposas ropas el santo oculta sus manos bajo el manto, lo cual es un gesto y símbolo de piedad y humildad.

Mientras que en el lado opuesto de la composición se distingue al obispo de Rávena, Maximiano. En este caso va ataviado con los ropajes típicos de su cargo, pero lo más interesante de esta representación es que sobre sus manos nos muestra una maqueta de la propia iglesia de San Vitale, como muestra del orgullo que sintió por su construcción y su presencia en la ciudad. Si bien en esta representación de forma de mosaico es difícil leer la extraordinaria arquitectura de este templo de planta octogonal realizado en el siglo VI.

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