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Catedral de Prato

Publicado por Laura Prieto Fernández

La actual catedral de Prato en la región homónima de Prato en Italia es uno de los mejores ejemplos de un templo sencillo que paulatinamente fue ganando importancia gracias al aumento del número de peregrinos que cada vez más numerosos acudían a venerar la reliquia del Santo Cíngulo. El cíngulo es el cordón con dos borlas que los sacerdotes suelen utilizar para sujetar la casulla o en la antigüedad era utilizado para sujetar la túnica; en concreto se cree que el cíngulo de Prato perteneció a la Virgen María y se creó una gran vocación en torno al mismo.

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Ya desde el siglo X se tienen noticias de una primitiva iglesia dedicada a San Esteban en el mismo lugar donde hoy se levanta la Catedral, de ese antiguo templo aún se conservan algunas partes aunque son las menos ya que el edificio fue modificado entre los siglos XI y XV y la arquitectura actual que hoy vemos data en su mayoría del siglo XII, con la excepción de la Capilla del Santo Cíngulo que fue construida posteriormente, en el siglo XIV, en una ampliación llevada a cabo a partir de un proyecto de Giovanni Pisano.

Pese a su dilatada construcción en el tiempo y las múltiples reformas el templo presenta un aspecto unitario, con una línea clásica típica de la zona italiana y decoración con mármoles verdes típicos de la zona. En el interior del templo se encuentra la zona de naves con tres naves separadas por arcadas de medio punto sostenidas por columnas de mármol. Esta zona queda en un nivel inferior al transepto renacentista por lo que para salvar el desnivel se colocaron unos pequeños escalones que nos llevan hasta la construcción proyectada por Pisano desde donde se accede al altar mayor y al conjunto de capillas de la cabecera que han sido decoradas con múltiples frescos de artistas renacentistas.

En el exterior, haciendo las veces de nexo de unión entre una de las fachadas góticas y otra románica aparece un púlpito exterior que servía para exponer el Santo Cíngulo. La obra fue arquitectónicamente diseñada por el artista Michelozzo Michelozzi mientras que de su decoración se encargó el mismísimo Donatello. Su construcción se dilató bastantes años debido a la apretada agenda de ambos artistas.

El púlpito se apoya sobre un capitel realizado en bronce y decorado con elementos vegetales así como un exquisito ángel que sustenta las cornisas ricamente labradas y a partir de las cuales salen quince ménsulas radiales que sirven de apoyo directo al púlpito. El cerramiento de éste fue realizado en mármol rosáceo y con bellos relieves de ángeles danzando que potencian aún más la sensación centrífuga del púlpito y que remiten a los relieves que podíamos encontrar en las tumbas romanas; cada una de las escenas de los relieves, siete en total, se haya separado de las demás por pilares. A modo de cerramiento y sobre el púlpito se encuentra un baldaquino que lo protege.

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