Edificio Chrysler
El edificio Chrysler es un imponente rascacielos de estilo Art Decó construido en la ciudad de Nueva York entre 1928 y 1930, y el vertiginoso ritmo de las obras llevó a construir una media de cuatro plantas a la semana.
La impronta del estilo Art Decó es evidente en el diseño del edificio Chrysler, representada a través de patrones geométricos y motivos decorativos que resplandecen su fachada. El uso de materiales modernos como el acero inoxidable y el cromo enfatiza la estética futurista y elegante de la época. Detalles arquitectónicos como la icónica aguja del edificio y las gárgolas aluden a esta corriente, evidenciando el entusiasmo por la innovación industrial y la ornamentación.
No debemos olvidar que por aquel entonces, existía una encarnizada lucha entre ciudades, arquitectos y promotores por construir el edificio más grande del mundo. El Chrysler con sus 319 metros de altura ostentó durante once meses el ansiado título hasta 1931 cuando se inauguró en la misma ciudad de Nueva York el Empire State Building (443,2 metros de altura).
La construcción de este imponente rascacielos se debe al promotor William H. Reynolds y al arquitecto William Van Allen, ambos carecían de experiencia previa en la construcción de rascacielos y, sin embargo, la prestigiosa compañía estadounidense de automóviles Chrysler, propiedad de Walter Percy Chrysler, se interesó por el proyecto aportando unos 15 millones de dólares a la construcción.
Durante la construcción del edificio Chrysler, se implementaron técnicas novedosas como el uso de una fachada de cortina que no soporta carga, permitiendo una mayor libertad en el diseño. El empleo de avanzadas técnicas de ingeniería estructural del momento facilitó la rápida edificación, con un ritmo que alcanzaba las cuatro plantas por semana, destacando así su innovación y eficiencia.
Chrysler quería que su nuevo edificio reflejara la magnificencia de su compañía, siendo el rascacielos más alto del mundo. Por ello, se estableció una dura competencia con otro edificio que se estaba construyendo por aquellos años para el Banco de Manhattan. Éste se había proyectado con una altura de 43 pisos, pero cuando Van Allen anunció que las plantas del Chrysler serían unas 68 plantas de 270 metros de altura, el arquitecto del Banco, el antiguo socio de Van Allen, Craig Severance, modificó su proyecto aumentando las plantas de su rascacielos hasta un total de 63 con 280 metros de altura. Ante esta situación, Van Allen vio comprometido su gran proyecto por lo que optó por modificar la estructura de la parte alta y disponer como cierre del edificio una gran aguja de acero llegando así a los 319 metros de altura.
El edificio Chrysler no solo es un referente del estilo arquitectónico de la década de 1930, sino que también se convirtió en un símbolo emblemático del horizonte urbano de Nueva York. Su presencia inspiró una nueva era constructiva, influyendo en la posterior edificación de otros rascacielos que ahora componen la característica silueta de la ciudad.
La construcción de este edificio se llevó a cabo en el distrito Este de la isla de Manhattan en el cruce de la Avenida Lexington con la Calle 42. Las excavaciones del solar movieron más de 38.000 metros cúbicos de piedra. En cuanto a los materiales constructivos, debemos destacar el acero y el hormigón. Al exterior, el edificio es recubierto por losas de ladrillo blanquecino y gris que enmarcan las columnas de vanos rectangulares que iluminan el interior de la construcción.
La cúpula fue realizada con vigas de acero curvadas y el exterior es cubierto con planchas de acero Nirosta por petición expresa de Percy Chrysler. Aunque ya era conocido el Nirosta nunca se había utilizado con este fin; sin embargo, Percy pensó que sería adecuado por su alta resistencia a los agentes externos, es inoxidable, y por el brillo que otorga a la parte alta del rascacielos contrastando con el mate de las losas de ladrillo.
La progresión exterior de la cúpula imita, con las placas de acero de forma triangular, los rayos del sol. El resto de la decoración exterior son elementos que hacen referencia a la empresa automovilística de Chrysler: las gárgolas con forma de águila de la planta 61, las decoraciones imitando a los radiadores y tapacubos…
En el interior tampoco se escatimó en gastos, el acceso se hacía a través de un vestíbulo cuyas paredes eran recubiertas por espléndidos mármoles de origen africano y en el techo un imponente mural con referencias a la energía, el trabajo, el progreso… realizado por Edward Trumbull.
En diciembre de 2023, los acreedores de Signa ordenaron la venta de la participación de la empresa en el Edificio Chrysler debido a su insolvencia. RFR ofreció comprar esta participación por un módico precio de $1. Paralelamente, buscaron alquilar el espacio comercial del edificio a tiendas de lujo, firmando su primer contrato en marzo de 2024. Sin embargo, a mediados de 2024, el edificio evidenciaba signos de envejecimiento considerable. Se listaron cerca de 60,000 m2 de oficinas como «disponibles inmediatamente para alquiler». Los reportes indicaron problemas como infestaciones de plagas, agua de fuentes con coloración marrón, mala recepción celular, retrasos en elevadores y poca iluminación natural. Asimismo, se estimaban costos millonarios para actualizar el edificio a los códigos de eficiencia energética modernos.
En septiembre de 2024, Cooper Union intentó rescindir el contrato de arrendamiento del suelo con RFR, lo que llevó a una batalla legal. A pesar de los esfuerzos de RFR por mantener su control, su contrato de arrendamiento se terminó en enero de 2025, marcando un importante cambio en la administración del emblemático rascacielos.