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El Gótico tardío (I)

Publicado por Chus

En el siglo XIV en el conjunto del continente europeo se va a producir una importante pérdida de población, causada por las múltiples guerras y por la temida Peste Negra de 1348. Esta dispersión de la población por todo el continente permitió a los artistas trabajar en numerosos países, creando obras para personas cuyas vidas habían cambiado y deseaban otro tipo de cosas diferentes a las de siglos precedentes. En los siglos XIV y XV se emprendieron muchos menos edificios de envergadura que en los siglos anteriores, y así hubo un cierto interés por proyectos más pequeños, tales como grupos escultóricos, manuscritos, tapices y pinturas sobre tabla, por ejemplo. Las construcciones continuaron en esos siglos, evidentemente, aunque se hizo menos frecuente decorarlas con conjuntos escultóricos o vítreos tan elaborados como los del siglo XIII, puesto que tendía a considerarse a la escultura y a la pintura como objetos para colocar o colgar en algún lugar de modo independiente, dejando de estar totalmente subordinados a la arquitectura.

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Son años en los que además, poco a poco comenzó a reconocerse los méritos individuales de arquitectos y artistas a nivel social, ya que se conservan contratos, nóminas, y otros documentos de la época en que se registran los nombres de los artistas, de una manera más significativa que hasta ese momento.

Las catedrales de tipo salón cruciforme con pórticos esculpidos y ventanales con vidrieras polícromas, fueron el tipo principal de edificio del gótico pleno, mientras que en el tardío sobresalen otro tipo de edificios con funciones distintas a las anteriores, algunos de los cuales son eclesiásticos y otros seglares (lonjas, palacios, hospitales,…).

De esta época es “Santa Croce” de Florencia (Italia), un ejemplo de iglesia de predicación franciscana. San Francisco de Asís (1181-1266) fundó una hermandad religiosa con el nombre de Orden Franciscana que, desde el principio insistió en la despreocupación por los bienes terrenales y en la predicación a las gentes sencillas, ideales que aparecen reflejados en esta iglesia. Su construcción se inició en 1294 bajo la probable dirección del renombrado maestro arquitecto y escultor florentino Arnolfo di Cambio. Tiene tres naves, estando la central cubierta con techumbre plana de madera y un ábside poligonal, separado de la nave por un arco de triunfo, al igual que ocurría en la primeras basílicas paleocristianas de los siglos IV al VI, lo que nos remite a su más claro precedente, que son los arcos triunfales de la antigua Roma. Claro que este arco es ojival, no de medio punto como los romanos. La concepción del espacio interior es casi de salón, ya que la nave central y las laterales están separadas por esbeltos pilares octogonales y, como la arcada principal es alta y el piso superior pequeño, produce la impresión de grandiosidad y amplitud, pero no de verticalidad, tan característica del gótico francés. Esta estructura baja y ancha con relativamente pocos obstáculos internos ofrece una gran ventaja para predicar eficazmente a grandes multitudes que pueden así ver y oír sin dificultad al orador. Su aspecto austero armoniza a la perfección con la tradicional pobreza franciscana, contrastando enormemente con el estilo gótico tardío que floreció en la Inglaterra del siglo XIV, conocido como gótico perpendicular.

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