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El Petit Palais de París

Publicado por A. Cerra

El Petit Palais en realidad forma parte de un conjunto arquitectónico más amplio, ya que es una parte de lo que se construyó en la capital francesa con motivo de la Exposición Universal de 1900. La otra parte es el Grand Palais, obviamente de mayores dimensiones, pero quizás por su unidad estilística quizás sea más interesante “el pequeño palacio”.

El Petit Palais de París

Ambas construcciones se ubican entre el río Sena y los Campos Elíseos que un poco más allá desembocan en el Arco del Triunfo. Es decir, están en la zona más monumental de París y se construyeron para integrarse en todo ese fastuoso conjunto.

El proyecto recayó en el arquitecto Charles Girault, quien coordinó ambos edificios. Si bien se centró más en el Petit Palais, mientras que en el Grand delegó partes en otros tres arquitectos de renombre de la época: Albert Thomas, Albert Louvet y Henri Deglane, y aunque Girault hacía de coordinador, lo cierto es que el Grand Palais es mucho más ecléctico en sus formas, si bien es innegable el valor de su grandiosa bóveda de acero y cristal.

Por otra parte hay que entender que Girault delegara ese proyecto mayor en otros arquitectos de prestigio, y es que el encargo, consistente en la construcción de ambos edificios, tenía que acabarse en solo 3 años, de 1897 a 1900. Así que él se centró especialmente en el Petit.

Una de las notas predominantes, es el protagonismo que le concedió a la luz natural en el interior el espacio. De ahí la presencia de los amplios ventanales a lo largo de su prolongada fachas. A lo que se suman las bóvedas en los laterales, y la gran cúpula central. Mientras que también cobra un papel muy importante un amplio patio semicircular, integrado en el edificio, en el que hay un guiño a la arquitectura clásica con sus columnas jónicas y la decoración a base de guirnaldas.

De hecho, en este momento de la arquitectura era tremendamente importante todo el aparato ornamental. De ahí que desde el principio se concibió el espacio como un derroche de decoración donde llaman a la atención los mosaicos de los suelos, concebidos por Giandomenico Facchina. Y si levantamos la vista hacia arriba, se ven las pinturas murales la fresco de Alfred Philippe Roll y de Fernand Cormon, que se dedicaron a ilustrar la historia y la modernidad de la capital gala.

La verdad es que el edificio es de lo más agradable de ver. Y aunque se concibió desde sus inicios como un museo, es decir una especie de cofre para las auténticas obras de arte que hoy conforman el Museo de Bellas Artes de París, la verdad es que con el paso del tiempo, si bien la colección de cuadros, grabados o mobiliario es de gran relevancia, poco a poco ha sido el propio edificio el que se ha convertido en la obra maestra de todo el conjunto.

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