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Iglesia de Nuestra Señora de Poitiers

Publicado por A. Cerra

La fachada y parte del interior de la iglesia de Nuestra Señora (Notre Dame) de Poitiers es uno de los mejores ejemplos del arte románico que se desarrolló en Francia durante finales del siglo XI y la centuria posterior. Concretamente este templo se levantó entre los años 1130 y 1150.

Sin duda alguna, lo más impactante de la iglesia es su gran fachada. Un elemento que queda enmarcado por dos enormes pilastras fruto de diversas columnas adosadas y que en altura acaban convirtiéndose en dos torreones, e incluso tiene como remate dos chapiteles cónicos y de cubierta escamada.

Fachada de Notre Dame de Poitiers

Entre ambos se desarrolla todo el programa arquitectónico e iconográfico de la fachada. Una fachada con una única puerta central abierta mediante un arco de medio punto abocinado que simula forma parte de una arquería continua, ya que se encuentra flanqueada por otros dos arcos de similares dimensiones pero ciegos, aunque también con abocinamiento.

Ese es el piso inferior de la fachada, mientras que en el siguiente aparece un friso doble con arquerías de menor tamaño que forman hornacinas para distintas esculturas. De hecho no solo hay aquí estatuas, en realidad toda la fachada está absolutamente repleta de figuras, tanto en bulto redondo como en relieve, sin dejar prácticamente ni un centímetro sin imágenes y por tanto sin mensaje. Hay que tener en cuenta que durante el Románico y la Edad Media la inmensa mayoría del pueblo era analfabeta y por lo tanto los relieves eran parte del adoctrinamiento, como una Biblia en imágenes.

Ese segundo piso de la fachada tiene una gran ventana en el centro, alineada con la puerta. Ese centro marca el eje vertical, cuya continuación se halla en tercer piso de la fachada. Aquí nos encontramos la forma triangular de la vertiente a dos aguas de la cubierta y prácticamente toda la superficie de este piso es lisa, lo que llama la atención respecto al resto de la fachada. Pero como hemos dicho, así es prácticamente toda su superficie, ya que el espacio central lo ocupa una enorme mandorla o almendra mística en la que se ve la figura de Cristo en Majestad rodeado por el Tetramorfos, o sea los símbolos de los Cuatro Evangelistas.

La decoración escultórica en las fachadas de las iglesias ya se había usado antes que en Poitiers, pero desde luego este es un primer ejemplo de supersaturación, algo que continuara en auge e incluso aumentará posteriormente con el arte Gótico.

E igualmente, Notre Dame de Poitiers es una de las primeras muestras de fachada con tres pórticos muy abocinados y contiguos, algo que también será adaptado por los templos góticos de las décadas y siglos posteriores.

Esta fachada es lo que se denomina una fachada pantalla, ya que no transmite de manera fidedigna la estructura que nos vamos a encontrar en el interior.

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