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Mazar-e-Quaid en Pakistán

Publicado por A. Cerra

Este posiblemente sea el principal monumento de Pakistán, ya que se trata del mausoleo que salvaguarda los restos y el sepulcro de Muhammad Ali Jinnah (1876 – 1948) considerado el padre de la nación paquistaní.

Se trata de un monumento que se levantó varios años después de su muerte, ya que la obra se construyó en 1960. Desde entonces es un lugar de referencia en el panorama urbano de Karachi, la capital del país, porque cuando se edificó no solo se planificó el edificio propiamente dicho, sino también un amplio entorno en forma de espacio verde que rodean la tumba y le dan más relieve aún a su arquitectura.

Mausoleo Mazar-e-Quaid en Pakistán

En cuanto se ve el edificio, se nota el aire de arquitectura islámica que irradia, y es que la religión musulmana es el factor diferencial de Pakistán y fue el elemento que inspiró la política de Ali Jinnah.

Este personaje durante décadas trabajó para que los musulmanes del subcontinente indio tuvieran un lugar propio. Primero lo expuso ante las autoridades del Imperio Británico. Y posteriormente lo tuvo que negociar con los representantes de la independencia india, incluido su famoso líder Gandhi. De manera que finalmente se alcanzó el acuerdo de que existiera Pakistán como país eminentemente musulmán. Y cuando llegó la independencia en verano de 1947, se crearon ambos países India y Pakistán.

Evidentemente el primer gobernador pakistaní fue Muhammad Ali Jinnah quien llevaba décadas luchando por ese objetivo. Sin embargo, solo se mantuvo unos meses en el cargo ya que al año siguiente falleció de tuberculosis.

Fue mucho después cuando se decidió construir ese mausoleo y el encargo recayó en un arquitecto musulmán, aunque curiosamente procedente de Mumbai en la India. Era Yahya Merchant (1903 – 1990) quien se inspiró en la arquitectura islámica histórica para su diseño.

El lugar se eleva sobre una gran plataforma y se rodea de un parque de más de 50 hectáreas, donde se disponen diversas escalinatas y pasos que siempre conduce física y visualmente a una de las cuatro caras del mausoleo, levantado en mármol blanco. Todas ellas son iguales y todas tienen una puerta con un gran arco apuntado.

El edificio en sí es de planta cuadrada con 75 metros de lado. Tiene lógicamente cuatro fachadas, las cuales son de perfil decreciente y simula haber pequeños torreones en las esquinas. Mientras que en el centro hay una enorme cúpula que se eleva hasta los 43 metros.

El resultado es de tanta monumentalidad como austeridad. Es decir, tiene un tono solemne propio del lugar que alberga la tumba del principal artífice de la independencia de este país asiático.

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