Arte
Inicio Arquitectura, Renacimiento Palacio Medici-Riccardi, Michelozzo Michelozzi

Palacio Medici-Riccardi, Michelozzo Michelozzi

Publicado por Laura Prieto Fernández

Encargado en 1444 por el banquero y político Cosme el Viejo de la poderosa familia Médicis al arquitecto Michelozzo di Bartolomeno, más conocido como Michelozzo Michelozzi (1396- 1472). Cosimo de Médicis era conocido no solo por su poder político y financiero, sino también por su mecenazgo artístico. Su apoyo a las artes marcó un cambio significativo en la arquitectura de Florencia y del Renacimiento. Al financiar la construcción de obras arquitectónicas emblemáticas, como el Palacio Medici-Riccardi, Cosimo buscaba no solo embellecer la ciudad, sino también demostrar su estatus y el poder de su familia. Este patrocinio promovió una nueva estética que se alejaba de los estilos góticos hacia formas clásicas y renacentistas. Los palacios urbanos tuvieron gran auge durante el Renacimiento, fueron el símbolo y emblema de una burguesía urbana y adinerada que venía a sustituir el poder de los señores feudales con sus castillos medievales.

Michellozo fue un conocido escultor y arquitecto florentino. Hijo de un sastre el joven artista se formó en el taller del mismísimo Ghiberti y a lo largo de su vida trabajó como escultor con el gran Donatello. Durante su carrera, Michelozzo colaboró con otros notables artistas de su época, como Brunelleschi. Estas colaboraciones reflejaron el espíritu de cooperación artística que caracterizó al Renacimiento, donde diferentes disciplinas se unieron para crear obras de arte integrales. Juntos abordaron proyectos que fusionaban creatividad con innovación técnica, enriqueciendo el paisaje arquitectónico de su tiempo. En su faceta como arquitecto esta sea quizás su obra más grande e importante, cuya estética ha influido notablemente en las construcciones palaciegas florentinas.

Michelozzo sigue la típica planta cuadrada del quattrocento renacetista, con un patio como eje central de toda la construcción a cuyo alrededor, se disponen distintas estancias y dormitorios.

La fachada exterior se articula en tres pisos distintos a través de cornisas pero que solo se utilizan para delimitar el paramento ya que no se corresponden con la alternancia en altura de los pisos. El piso inferior se construye con un almohadillado alto de tipo rústico. La elección del almohadillado confiere a la parte inferior un aspecto tosco que aún entronca con los parámetros góticos y medievalistas. El muro inferior debía abrirse con tres grandes arcos de medio punto que fueron sustituidos en el siglo XVI por vanos de acuerdo a las preferencias estilísticas de la época. En el segundo piso el almohadillado es mucho más ligero produciéndose una graduación del paramento, los vanos se conforman a través de amplios arcos de medio punto que cobijan en su interior dos arcos más pequeños separados por un parteluz. El tercer y último piso aparece ya sin almohadillado, la progresión del paramento ha llegado a su fin desde el aspecto más tosco de la parte inferior a la elegancia del tercer piso con un tratamiento mucho más renacentista que goticista. Las ventanas de este último piso siguen el mismo modelo que el anterior, mientras el edificio aparece rematado con una gran cornisa volada sustentada por ménsulas.

La gradación del almohadillado confiere ritmo y soltura al edificio, sin embargo éste presenta un aspecto muy horizontal que no se rompe con la gradación vertical.

En el interior se acentúa la ligereza y estilización del patio. En él destacan las grandes arcadas de medio punto sobre columnas de orden compuesto y sobre todo la decoración de tondos y medallones con esgrafiados que son de gran calidad. La decoración fue realizada por el taller de Donatello con temas mitológicos inspirados en la familia Medici. EL patio o “cortile” da paso a un espléndido jardín donde arquitectura y naturaleza se conjugan en las más bellas formas.

Los Medici vivieron en este palacio hasta 1540 cuando Cosme de Medici se trasladó al Palacio Vecchio, años más tarde fue vendido a la familia Riccardi quienes realizaron diversas modificaciones para adaptarlo al gusto de la época. Bajo la propiedad de los Riccardi, el palacio experimentó transformaciones significativas. El interior fue redecorado para reflejar las tendencias barrocas del siglo XVII, con un enfoque en la grandiosidad y el lujo. Este cambio incluyó la adición de ornamentaciones más elaboradas y sofisticadas, que buscaban captar la opulencia y adaptarse a los gustos estilísticos emergentes de la época. Con todo el Palacio Medici- Riccardi fue uno de las construcciones más influyentes en la arquitectura de la época, tras él vendrán otras construcciones palaciegas de igual importancia como el Palacio Rucellai de Alberti o el Palacio Pitti de Brunelleschi.