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Villa Medici de Cafaggiolo de Michelozzo

Publicado por A. Cerra

Cuando se nombra a Michelozzo Michelozzi, cuyo nombre oficial fue Michelozzo di Bartolomeo (1396 – 1472) es imposible que no aparezca una larga lista de personajes claves en la historia del Renacimiento italiano, especialmente florentino.

Por ejemplo, este hijo de sastre comenzó a trabajar junto al gran Lorenzo Ghiberti, de quien fue aprendiz hasta 1420. Y posteriormente empezó a colaborar con su gran rival, Filippo Brunelleschi. Pero no solo con él, trabajó combinando sus conocimientos de escultor y arquitecto con otros grandes de la época como Luca della Robbia, e incluso tuvo un taller compartido con Donatello donde se crearon piezas funerarias como la tumba del Cardenal Brancacci en Nápoles o del Antipapa Juan XXIII en Florencia.

Villa Medici de Cafaggiolo de Michelozzo

No obstante, si hay un apellido estrechamente ligado a Michelozzo ese es el de la familia más poderosa de la época: los Medicis, que actuaron como sus mecenas e incluso mantuvo una estrecha amistad con alguno de los miembros de la familia, especialmente con el duque Cosme. Para ellos hizo su gran obra, el Palacio Medici-Ricardi todo un referente de la arquitectura palaciega renacentista.

Y también para los Medici trabajo en varias de sus villas en el campo. Lo hizo en Trebbio, en Careggi y también en la de Cafaggiolo que mostramos aquí. Se trata en estos casos de remodelaciones a edificios anteriores. Y por lo tanto es como una modernización de la arquitectura gótica. Sin duda en este caso vemos como Michelozzo hace una reinterpretación renacentista de las formas de un castillo medieval, teniendo todo un aspecto bien diferente a sus construcciones palaciegas urbanas.

Esta villa se encuentra en la zona de origen de los Medici, en el municipio de Barberino integrado en la región de Mugello. Fue el propio Cosme el Viejo quien le pidió en 1443 a Michelozzo que trasformara el castillo familiar del siglo XIV en un espacio mucho más cómodo, moderno y residencial. Un lugar en el que venir a refugiarse de la ciudad, y donde acabarían celebrándose grandes acontecimientos, ya que por aquí pasaron en las décadas siguientes algunas de las celebridades más importantes de Italia.

Lo cierto es que con este tipo de trabajos de transformación, Michelozzo se encontraba muy cómodo, por eso no ha de extrañar que entre sus últimas obras se encuentre la restauración del propio Palacio Vecchio en el corazón de Florencia o que demandaran sus servicios los gobernantes de Dubrovnik, por entonces República de Ragusa, que le encargaron trabajar en la fortificación de la ciudad de la costa adriática de Croacia.

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