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Parque Güell de Gaudí

Publicado por A. Cerra

Parque Güell de Gaudí

Uno de los grandes mecenas para los que trabajó Antoni Gaudí fue Eusebio Güell para quien diseñó entre otras cosas las instalaciones de la Colonia Güell. Aunque sin duda, el apellido de este industrial ha pasado ya a la historia del arte por financiar las obras del Parque Güell, el cual en realidad es fruto de un fracaso.

El propósito inicial era construir aquí unos jardines y una gran área residencial de lujo. Pero solo se llegó a construir una de esas casas, la que iba a ser la edificación piloto, y que casualmente se acabó por convertir en la vivienda de Gaudí durante años, la cual actualmente es un museo sobre el gran arquitecto del Modernismo catalán. Gaudí habitó esa casa entre 1906 y 1925, tras haberse levantado como vivienda piloto del conjunto entre 1904 y 1906. Desde 1963 funciona allí la Casa Museu Gaudí, gestionada por la Junta Constructora de la Sagrada Família, con mobiliario y objetos personales que acercan al visitante a su vida.

En total, el Parque Güell se extienda a lo largo de más de 17 hectáreas, y en él trabajó Antoni Gaudí desde sus inicios en 1899 hasta el año 1914, cuando el estallido de la Primera Guerra Mundial y las malas perspectivas comerciales hicieron que se acabaran las obras.

El Ayuntamiento de Barcelona adquirió la finca en 1922 y la abrió al público en 1926, ya como parque municipal. Desde 1984, ampliado en 2005, forma parte del Patrimonio Mundial Obras de Antoni Gaudí, inscrito por la UNESCO bajo los criterios i, ii y iv.

Además de la propia vivienda, que parece salida de un cuento, toda la decoración y el urbanismo dentro del parque es un canto a la naturaleza. Gaudí se dedicó a transportar las líneas de la naturaleza a su diseño.

Por las laderas discurre una red de viaductos y pórticos, con piedra local y arcos catenarios, que integran tránsito y paisaje. Destaca el Pòrtic de la Bugadera, o Pórtico de la Lavandera, una arquería inclinada que hace de muro de contención y paseo umbrío, ejemplo de ingeniería orgánica.

Y de todo el conjunto hay varios elementos que llaman especialmente la atención. Comenzando por la gran escalinata que domina una de las vistas más emblemáticas de los jardines. Mientras que en el punto central se descubre un grandioso banco con más de 100 metros de longitud, y donde no hay ni un solo tramo recto. Es un continuo sinuoso que recuerda a una serpiente gigante. Incluso la piel del ofidio se evoca con los célebres mosaicos de Gaudí. Una técnica musivaria con azulejos de vivos colores que se denomina trencadís y que también está en otro de los iconos del parque, la conocida como Fuente del Dragón. La gran explanada superior se conoce como Plaça de la Natura, o Teatre Grec, y su banco ondulante luce trencadís diseñado por Josep Maria Jujol. Las aguas pluviales de la explanada descienden por las columnas de la Sala Hipòstila hasta una gran cisterna, cuyo rebosadero aflora en la boca de la célebre fuente del dragón.

También hay que destacar la zona de las 86 columnas, que originalmente el arquitecto concibió como un área comercial dentro de la zona residencial. Un espacio columnado y cubierto que debía ser el vínculo entre las construcciones orgánicas del arte modernista y la naturaleza que se prolonga en la zona norte del parque. Hoy en día es uno de los espacios más fotogénicos del conjunto.

Así como también lo es el punto más alto, con las tres cruces monumentales y que se conoce como el Calvario, desde donde hay una panorámica increíble de Barcelona.

Son muchos los turistas que lo visitan, y es que tras la muerte de Eusebio Güell la familia abandonó por completo el proyecto y lo vendió al ayuntamiento barcelonés, y acabó por inaugurarse como parque en 1926, cuando todavía vivía Gaudí en la casa de la entrada.