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Plaza Mayor de Madrid

Publicado por Laura Prieto Fernández

La Plaza Mayor de Madrid es uno de los mejores exponentes urbanísticos de la estética barroca. Su construcción resulta clave para comprender las transformaciones llevadas a cabo en la villa de Madrid por los monarcas de la Casa de los Austrias, además la ilustre plaza ha servido como modelo de otras construcciones posteriores y en su estética se pueden apreciar a la perfección la transición de las formas estilísticas barrocas hacia as neoclasicistas.

PLAZA

El contexto histórico de su construcción se remonta a 1561 cuando el monarca Felipe II decide trasladar la corte a Madrid. En aquel momento el rey encargó a Juan Herrera, el ilustre arquitecto que se había encargado de realizar las obras de El Escorial que proyectara un nuevo diseño para la plaza del Arrabal. Un espacio en el arrabal que se configuraba como un cruce de caminos muy transitado.

En aquella época se realizaron los primeros trabajos de demolición y se levantó la conocida como Casa de la Panadería, una obra de Diego Sillero. Pero sin lugar a dudas el grueso del trabajo sería realizado por Juan Gómez de Mora cuando en 1617 el monarca Felipe III le encomendó los trabajos de construcción.

Gómez de Mora planteó un espacio rectangular como el que hoy se conserva pero mucho más diáfano, las construcciones que rodeaban el espacio de la plaza eran sin duda mucho más abiertas y caóticas que en la actualidad. El espacio cercado de la plaza estaba rodeado por bandas de arquerías que sobresalían de los pabellones; la altura proyectada por Mora llegaba hasta los seis niveles pero éstos serían rebajados en años posteriores.

La plaza ha sufrido numerosos cambios e intervenciones, muchos de ellos debidos a los tres grandes incendios que provocaron importantes daños en el conjunto urbanístico: el primero de estos incendios ocurrió cuando aún Gómez de Mora se hacía cargo del proyecto en torno a 1631. El segundo fue en la década de los 70 y el último y más problemático ocurrió en 1790, esta vez fue el arquitecto Juan de Villanueva quien se encargó de las labores de reconstrucción.

Fue precisamente este arquitecto quien planteó las mayor reelaboraciones y modificaciones a partir del proyecto de Gómez de Mora. Juan de Villanueva diseñó una reducción en altura de la plaza pasando ésta a tener sus actuales tres alturas; también sustituyó la madera anteriormente utilizada en las fachadas por piedra de manera que se evitara un nuevo riesgo de incendio. Además diseñó un aspecto neoclásico en las fachadas sin duda más acorde con los nuevos gustos de la época.

En los lados largos del rectángulo la Casa del Pan y la Casa de la Carnicería otorgan con sus torres y agujas monumentalidad al conjunto. En general se puede hablar de un espacio dinámico que tiende hacia la horizontalidad. El acceso al recinto de la plaza se realiza a través de nueve arcadas monumentales, la mayor de ellas – por tener que solventar un gran desnivel- es la arcada de Cuchilleros.

La Plaza Mayor de Madrid ha sido un testigo inigualable de la evolución de la metrópoli creciendo con ésta a lo largo de su historia.

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