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Reja de la ermita de Santa María de Iguacel

Publicado por A. Cerra

Esta pieza excepcional procede de la pequeña ermita de Santa María de Iguacel, un templo románico oculto entre montañas, pero dado su enorme valor y carácter único, en la actualidad se expone en el Museo Diocesano de Jaca.

Reja de Iguacel

Decimos que es una pieza única porque no han llegado hasta nuestros días muchas de estas obras medievales hechas en hierro forjado, y menos aún de tal calidad. Y es que el hierro es un material que se ha reutilizado mucho, dado que basta con volverlo a calentar en fuego ardiente para poder volverle a dar forma, y sobre para usarlo como munición en periodos de guerra. Sin olvidar los mil y un expolios que han sufrido los templos ubicados en parajes remotos y apartados.

Sin embargo, esta reja datada entre los siglos XI y XII ha sobrevivido a esos peligros.

Esta y todas la rejas tenían un objeto funcional. Es decir, servirían para separar unos ámbitos de otros, por ejemplo en ciertos templos se usaban para impedir el paso al lugar donde se guardaban las reliquias o ciertas capillas. De hecho, la de Iguacel se usó para separar la nave de su cabecera, donde se custodiaban sus piezas más valiosas.

Pero además de su función, cuando se le encargara este trabajo a un herrero, lo cierto es que quiso mostrar todas sus habilidades para moldear la pieza con el fuego, el martillo, las tenazas y el yunque, los útiles básicos para este trabajo de herrería.

La reja es de un tamaño considerable y por supuesto se hizo para el tamaño justo y necesario en la ermita. En total tiene más de 210 centímetros de altura y 430 de longitud. Todo ello en varias piezas. Dos de ellas son fijas y están en los laterales, mientras que hay una puerta de dos hojas en el centro.

Su valor ornamental es indudable, ya que a lo largo de toda su superficie se genera una retícula protagonizada por las formas espirales, pero lo más atractivo, es que muchas de estas espirales tienen su remate con formas figurativas recreando motivos vegetales, animales e incluso rostros humanos. Y esto último no es nada común en otras forjas románicas conservadas en iglesias y museos españoles.

De alguna forma, en la actualidad la reja sigue custodiando algo muy valioso. Ya que el montaje museográfico en el que se integra, la ha colocado como zona de paso y cierre para una de las joyas del museo del románico jaqués, y es que tras atravesar esta reja se encuentra el conjunto de pinturas murales de Bagüés, que están entre los mejores de la pintura románica aragonesa.

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