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Románico alemán

Publicado por Laura Prieto Fernández

El arte románico es uno de los estilos artísticos más relevantes en toda Europa, desde su origen casi todos los países han contado con arquitecturas románicas en su haber ya que el estilo se difundió rápidamente por los diversos territorios haciendo que en cada lugar adquiriese unas características propias. En este contexto parece sencillo de comprender que el románico adquiriese notables diferencias entre unos y otros territorios de modo que, aún dentro del mismo estilo, se puede diferenciar claramente el románico francés del español o del italiano.

No obstante, en la entrada de hoy hablaremos de un tipo de románico tan singular que algunos lo han considerado como un estilo aparte, el románico alemán. Es sin lugar a dudas, el ambiente político y social de los reinos germanos con sus múltiples particularidades el que determinará las características arquitectónicas de este peculiar estilo. De esta manera y en un ambiente completamente dominado por el poder político imperial más que por eclesiástico, el estilo románico debía ser el reflejo del poder del emperador.

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El románico alemán es, como no, heredero de las formas carolingias y otonianas –entendiéndose éstas como las formas de un estilo prerrománico- y por su cronología se extiende desde el siglo X hasta bien entrado el siglo XV.

En cuanto a las características de las construcciones románicas debemos señalar que son casi siempre edificaciones de tipo religioso, grandes obras monumentales que como ya señalamos anteriormente, reflejaban el poder de los emperadores. A menudo las iglesias contaban con tres naves de las cuales la central es más alta y ancha que las laterales, una doble nave en la zona del transepto y el que seguramente sea el elemento más novedoso y diferenciable de este tipo de románico, la doble cabecera o el westwerk.

A finales del siglo XIX Wilhenm Elffmann utilizó por primera vez el término westwerk para referirse al colosal desarrollo de la portada occidental en algunas iglesias y catedrales del que hubiera sido el Sacro Imperio Romano Germano. De esta manera a los pies del templo se desarrollaba un amplísimo pórtico sobre el que se colocaba una tribuna regia y se flanqueaba por dos altísimas torres. Este espacio estaba destinado al uso exclusivo del emperador, desde donde podía escuchar el oficio sin ser molestado y a fin de cuentas, representa una vez más el poder del soberano aunque esta vez, fusionado con el poder eclesiástico.

A las altísimas torres de la portada hay que sumarle las que se ubicaban en la cabecera y la significativa altura de las naves, todo ello hace que las denominadas como iglesias del románico alemán hayan adquirido una notable verticalidad que las diferencia del resto de construcciones románicas.

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